CITAS LITERARIAS

"La sombra del Torturador" (El Libro del Sol Nuevo I), por Gene Wolfe
Minotauro, Barcelona, 1989
344 páginas


"-No es necesario intelecto alguno para ver esas figuras que aguardan más allá del vacío de la muerte, todo niño tiene conciencia de ellas: ardientes de glorias oscuras o brillantes, envueltas en una autoridad más antigua que el universo. Son la materia misma de nuestros sueños más tempranos, también de las visiones de la agonía. Sin equivocarnos sentimos que guían nuestro destino, y sin equivocarnos también, sentimos lo poco que cuidan de nosotros, ellas, las hacedoras de lo inimaginable, las que combaten en guerras más allá de la totalidad de la existencia.
La dificultad reside en comprender que también en nosotros hay fuerzas tan grandes. Decimos «Lo haré» y «No lo haré» y nos imaginamos (aunque obedezcamos cada día las órdenes de cualquier persona, por prosaica que sea) nuestros propios amos, cuando lo cierto es que nuestros amos están dormidos. Despiertan dentro de nosotros y nos montan como si fuésemos bestias, y el jinete no es más que una parte de nosotros mismos que hasta ese momento ignorábamos".
(página 179)


"-¿Qué son, Isangoma? Sí, lo sé, tokoloshes, pero ¿qué son los tokoloshes? -preguntó el hombre.
-Malos espíritus, preceptor. Cuando un hombre tiene un mal pensamiento o una mujer hace algo malo, aparece un nuevo tokoloshe. Se quedan detrás. El hombre piensa: Nadie lo sabe, todos están muertos. Pero el tokoloshe permanece ahí hasta el fin del mundo. Entonces todos verán, sabrán lo que hizo el hombre.
-Qué idea horrible -dijo la mujer.
Las manos del hombre se aferraron al antepecho de la ventana. -¿No te das cuenta de que sólo son la consecuencia de lo que hacemos? Son los espíritus del futuro, y somos nosotros mismos queienes los engendramos".
(página 216)


"(...) Se dice mucho en contra de la muerte. Me refiero a los que tienen que morir y la pintan como a una bruja fea con un saco y todo eso. Pero es una buena amiga de los pájaros; me refiero a la muerte. Allí donde haya hombres muertos e inmóviles, habrá pájaros. Esa ha sido mi experiencia.
Asentí recordando cómo cantaban los tordos en nuestra necrópolis, asentí con la cabeza.".
(páginas 235-236)


"Sólo poco tiempo atrás había volcado ante Agia todo el dolor que la muerte de Thecla había producido en mí. Ahora estas nuevas preocupaciones habían borrado ese dolor, y descubrí que lo había volcado en verdad, como un hombre que vierte vino agrio en el suelo. Mediante el empleo del lenguaje del dolor, por el momento o había eliminado... tan poderoso es el encantamiento de las palabras, que reducen a entidades manejables todas las pasiones que de otro modo nos enloquecerían y nos destruirían". (página 246)


"La vida, después de todo, no es una cosa elevada, y desde muchos puntos de vista, es lo contrario de la pureza. Soy juicioso ahora, si no mucho mayor, y sé que es mejor tener todas las cosas, las elevadas y las bajas, que sólo las elevadas". (página 295)


"El cuerpo es una colonia de células (...) Dividido en dos grandes partes, perece. Pero no hay razón para lamentar la destrucción de una colonia de células: sucede cada vez que una hogaza de pan entra en el horno. Si el hombre no es más que una colonia semejante, entonces no es nada; pero nuestro instinto nos dice que el hombre es algo más. ¿Qué le sucede entonces a esa parte que es más?". (página 295)