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Las
Letras y el Letrista
Todo
el mundo en el ámbito anglosajón (fuera de él la
cuestión por supuesto no tiene tanta importancia) coincide en
reconocer que Elton John le debe la mitad de su éxito a
Bernie Taupin, su letrista habitual. Aunque nuestro músico
buscó a finales de los setenta y principios de los ochenta otra
fuente de inspiración (siempre ha reconocido que es
absolutamente incapaz de construir un buen texto), el caso es que
resultó un intento fallido y pronto el tándem John/Taupin
hubo de reconstruirse y sigue unido hasta la fecha.
Cuentan
las crónicas que Elton y Bernie se conocieron a
través de un anuncio que este último había puesto
en la prensa. Desde este momento se convirtieron con el transcurrir de
los años en una de las parejas creadoras más rentable
comercialmente de la historia del rock-and-roll. En los setenta Bernie
Taupin fue considerado una especie de "poeta del rock".
En la actualidad hay que reconocer que, a pesar de conservar un estilo
muy personal, su ámbito temático ha quedado tristemente
reducido a amargas reflexiones sobre desamores, desencuentros y
divorcios; pero en los setenta la mayoría de sus letras
contaban imaginativas historias, incluso con un toque social al menos
en los inicios, muy lejos de las empalagosas canciones de amor que por
entonces se estilaban en nuestro pop casero; historias no exentas por
otro lado de cierta ambigüedad y cripticismo como veremos en el
comentario de las distintos temas que componen el disco.
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