Libro
1. LXXXVIII (Dist.)
Álcime, quém ràptúm dòminó crescéntibus ánnis
Lavicána lèví / cáespite vélat hùmús,
áccipe nón Pàrió / nutántia póndera sáxo,
quáe cìnerí vànús / dát ruitúra làbór,
5 séd fàcilés bùxós / et opácas pálmitis úmbras
quáeque vìrént làcrimís / róscida práta mèís
áccipe, cáre pùér, nòstrí moniménta dolóris:
híc tibi perpètuó / témpore vívet hònór.
Cúm mihi suprèmós / Lachésis pernéverit ánnos,
10 nón àlitér cìnerés / mándo iacére mèós.
Alcimo, tú a quien arrebatado a su señor en los adolescentes años
la lavicana tierra vela con su leve césped,
recibe no unas vacilantes moles de piedra de Paros,
vana labor que desmoronándose acabará en ceniza;
sino delicados bojes y oscuras sombras de la vid
que hagan verdecer regados prados con mis lágrimas
recibe, querido muchacho, como prenda de nuestro dolor.
Este honor a ti debido durará un tiempo eterno.
Cuando la Parca haya hilado para mí los últimos años
no de otro modo dispongo que yazcan mis cenizas.
 |