{short description of image}

  El verso de{short description of image}



Libro 1. LXXXVIII (Dist.)



Álcime, quém ràptúm dòminó crescéntibus ánnis 
Lavicána lèví / cáespite vélat hùmús,  
áccipe nón Pàrió / nutántia póndera sáxo, 
 quáe cìnerí vànús / dát ruitúra làbór, 
 5 séd fàcilés bùxós / et opácas pálmitis úmbras 
    quáeque vìrént làcrimís / róscida práta mèís 
     áccipe, cáre pùér, nòstrí moniménta dolóris: 
     híc tibi perpètuó / témpore vívet hònór. 
    Cúm mihi suprèmós / Lachésis pernéverit ánnos,
10	nón àlitér cìnerés / mándo iacére mèós.



Alcimo, tú a quien arrebatado a su señor en los adolescentes años
la lavicana tierra vela con su leve césped,
recibe no unas vacilantes moles de piedra de Paros,
vana labor que desmoronándose acabará en ceniza;
sino delicados bojes y oscuras sombras de la vid
que hagan verdecer regados prados con mis lágrimas
recibe, querido muchacho, como prenda de nuestro dolor.
Este honor a ti debido durará un tiempo eterno.
Cuando la Parca haya hilado para mí los últimos años
no de otro modo dispongo que yazcan mis cenizas.

     



{short description of image}
El verso de MARCIALSiguiente Página
Siguiente Página

Inicio

©2004 El Cronista de la red