¿Que es un Cuento?. 1. Monica Maud.

Literatura.

Cronista
Cuentos titulo
     ¿Que es un cuento?

Por Mónica Maud *


     Mucho se ha teorizado y reflexionado tanto sobre la modalidad, como sobre la concepción de lo que significa escribir un cuento. Una cosa es tomar un papel limpio y dejar que la escritura fluya, y otra, muy diferente, es intentar encontrar el verdadero sentido de la noción del cuento. Vayamos, entonces, por partes.

     Desde el lugar del escritor, la escritura, tomada desde dicho punto de vista, no plantea mayores interrogantes, la escritura se hace presente como una sombra que ya existe en potencia, que subyace a todo concepto o intento de conceptualización. La escritura de lo que al final advertimos (y tal vez, sin la habilidad de describirlo) se trata de un cuento. Puesto que escribir es fundamentalmente dejarse llevar por la capacidad de crear sin tapujos, es decir, ejercer en plenitud la libertad de falsear y en ello se involucran las distintas formas elegidas por el escritor; la teorización sobre el género cuentístico sólo puede existir en una etapa posterior. Una vez aparecidos los cuentos, una vez llamados los lectores a juzgar estos trozos de palabras, y en ellas, su simbología, entonces, la pregunta: ¿qué es un cuento?.

     Para numerosos autores, el cuento es pasible de ser definido de manera clara y precisa. Esto tiene relación con la capacidad intuitiva del lector para distinguir un cuento de otra clase de escritura. Recordemos que toda escritura literaria demanda la participación del lector sensible a los sentidos, dispuesto a integrarse a un universo desconocido que le exigirá, poco o mucho, algún esfuerzo sea de tipo intelectual cognoscitivo, sea de índole espiritual.

     No obstante la afirmación citada, definir un cuento no resulta de tal simpleza, por el contrario, tanto como el esfuerzo para comprender tratándose de textos acotados por factores de extensión, con las implicancias lógicas a la lectura, debemos enfatizar la dificultad para definirlo. La teoría del cuento se debate, así, entre disímiles facetas: ¿es posible decir mucho en pocas palabras?, ¿es necesario cumplimentar normas de extensión? ¿es válido ofrecer lecturas que develen ineficacia en los lectores? ¿tiene sentido el intento de despertar sensaciones dormidas con el empleo de escasas instancias?, en síntesis, ¿es realmente posible?.

     Si en cada uno de estos interrogantes accedemos a realizar cierta "cuidadosa" comparación con la poesía, deberíamos respondernos a todos, sí. El cuento dista mucho de la poesía en su estructura, en el bloque vacío de contenido, pero no, en relación con su contenido. Creo que, a diferencia de la novela, el cuento y la poesía se hallan hermanados por la inmensa posibilidad de construir mundos mágicos con muy pocos recursos, o mejor, con menos recursos.

     Bien lo expresó Guillermo Meneses: "...el cuento es una relación corta, cerrada sobre sí misma, en la cual se ofrece una circunstancia y su término, un problema y su solución" (Prólogo a su Antología del cuento venezolano. Buenos Aires, Eudeba, 1966, p. 5), pese a que es verdad que algunos cuentos contemporáneos se resistan a entrar en esta definición.

     En definitiva, más allá de toda definición estandarizada, lo importante es alcanzar a mirar, a dilucidar, a aprehender eso que llamamos "narratividad". Es justamente el punto que va a marcar las diferencias, erigiendo al cuento en un género independiente, con solvencia en sí mismo, y libre de despliegue. Hay una necesidad externa e interna de forjar una acumulación estructural, temática y psicológica en la escritura y lectura de un cuento. Esto constituye el ejercicio de la narratividad, esencia que en el cuento señala el extraño sendero de no saber adónde se va, ni siquiera adónde se llega, pero que sin embargo, emana una intensidad tal que impide la inmovilidad, la indiferencia, hasta el decoro. El cuento comprende una sola sesión, como si estuviéramos obligados a decir o a escuchar una vida entera, en pocos minutos; ésa es la clave del cuento. Sólo en pocos minutos, todo ha sido dicho, escrito, leído y comprendido. De ahí, que sea un género que ha ejercido históricamente una influencia que roza con el temor, tanto de quien escribe, como de quien lee. ¿Temor?, sí, de quedar trunco, pues el cuento requiere, por lo dicho, de la atención concentrada tanto del escritor como del lector.

     Otro elemento indiscutible del cuento es su unicidad. Si bien, se suele, a efectos didácticos, observar sus partes, el cuento es verdaderamente indestructible gracias a que "sus partes" mantienen una unidad sin la cual pierde el sentido originario, en consecuencia, desaparece. De este modo, es certero afirmar que el cuento brinda narratividad, intensidad y unicidad factores sobre los que se fundan la necesaria brevedad (en relación con la novela, de la cual podremos hablar más adelante) y concentración de símbolos doblemente significantes. Por la virtud de no mostrar, sino de sugerir, el cuento ofrece la oportunidad de ostentar un talento sólo comparable con la poesía.

* Mónica Maud es oriunda de la provincia de Santiago del Estero, ARGENTINA. Se desempeña como docente, hace periodismo cultural y es escritora... de cuentos.


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