India 18. Nociones Predeterminadas 3.
Viajes descubrimientos. Fotografías.

Cronista


India taj majal titulo


    India titulo

Volver a Nociones Predeterminadas -2

     Es difícil enjuiciar el arte de la India. Y lo es más si cabe teniendo en cuenta la escasez de publicaciones al respecto en nuestra lengua. Pero ahí van algunas ideas sueltas.

     Aunque a los mismos indios les cueste un tanto reconocerlo, el caso es que la arquitectura más bella de la India se la deben a los mogoles. Y en ella se pueden encontrar, además de algunos elementos típicamente indígenas, todo el repertorio que el arte islámico fue elaborando a lo largo de centurias, repertorio de origen diverso pero que el Islám supo hacer pasar con resultados fascinantes por su propio crisol. Así es inevitable que un español sienta algo de familiar ante un arte, el mogol, que esencialmente se desenvuelve dentro de los mismos parámetros que aquel que geográficamente se extiende desde la vieja Al-Ándalus hasta los territorios persa y afgano. Familiaridad pues, pero también plenitud, porque el arte islámico seguramente alcanzó con sus edificios más emblemáticos en la India, y sobre todo con el Tah Majal, la cima de su gloria. No puede haber ni concebirse algo más bello, ni más armonioso, ni más delicado, ni más esplendente. Y a pesar de ser uno de los edificios más reproducidos del mundo, ahí sigue no obstante todo el misterio intacto, y también la maravilla

     Pero si bien el Taj Mahal parece eclipsarlo todo, no debemos olvidarnos tampoco de otros importantes monumentos del mismo estilo, como la Mezquita del Viernes (Jama Masjid) en Delhi, la tumba de Humayún o las fortalezas de Agra y de Delhi, o esa especie de sueño truncado que es Fathepur Sikri, una ciudad de nueva planta que un día fue abandonada sin que se sepa muy bien el porqué.

     Pero el arte indio es algo más que el arte mogol a pesar de toda su pujanza. Y un eminente ejemplo de ello lo ofrecen los templos hinduistas de Khajuraho. Construidos en torno al siglo XII de nuestra era, en una época en que la India estaba dividida, utilizando un término español, en numerosos reinos de taifas, cuando el budismo había definitivamente perdido la batalla; salvados de la destrucción a manos del Islam por la selva, los templos de Khajuraho podrían definirse como un extraño vástago de ésta, como una floración exuberante y barroca en piedra. Con sus esbeltas shikharas que representan el Olimpo de la mitología hindú, el monte Meru, sus bellas esculturas sensuales e idealizadas tan famosas por los temas eróticos que representan, estos templos han sido declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Y ello se nota, porque su estado de conservación es excelente, al contrario de lo que sucede en la mayor parte del rico patrimonio indio.

     Finalmente los palacios rajput del Rajastán pueden ser considerados una especie de elemento de enlace entre los dos estilos anteriores. Emplazados habitualmente en las pocas elevaciones que se alzan en la llanura indogangética, encierran entre sus altos muros todo el lujo y el fasto del oriente y, en última instancia, los influjos inevitables del último imperio de la India, el británico. Se trata de una arquitectura que adquiere casi un aspecto fantástico con sus delicadas celosías trabajadas en la piedra, sus arcos irreales, sus soportes de atrevido diseño, su decoración espejeante…

****

     Ya hace algún tiempo que he vuelto de la India, el suficiente para que las sensaciones de un viaje se desvanezcan ante esta rutina nuestra que adormece el paso de los días. Y sin embargo, esto no parece haber sucedido ni para mí ni para el resto de mis compañeros de viaje. La India voraz parece reclamar nuestro regreso en la distancia, intensa y desbordada.


India fin

Inicio

©20O5 El Cronista de la red.