Pablo Gargallo 1.

Escultor.

cronista

    

Pablo Gargallo


     En los mismos años en que está aprendiendo, se relaciona ya con los artistas generacionalmente más afines, sobre todo con buena parte de los integrantes del grupo de Els Quatre Gats. Obtiene entonces una beca para viajar a París, pero no puede realizar su deseo debido a la muerte de su padre y a la necesidad de hacerse cargo entonces de las responsabilidades familiares. Debe esperar a 1903 para poder llevar a cabo este viaje a París, que le pone en contacto con el trabajo de las grandes figuras de la época como Rodin, de quienes sin duda aprende aunque no parecen impresionarle grandemente. Volverá a París brevemente en 1907, y en 1912 se instala en la capital francesa durante más de dos años. Esta estancia sí que será decisiva, tanto en el aspecto profesional como en el personal. Hasta entonces, además de alcanzar su independencia profesional, - aceptando encargos que, sin duda, no satisfarían sus aspiraciones artísticas, pero le ayudaban a vivir y le proporcionaban cierto reconocimiento en forma de nuevos trabajos, medallas y distinciones,- se dedica ya a la búsqueda de nuevas expresiones espaciales y matéricas, trabajando en hierro y sobre todo en cobre con un nuevo sentido de la interacción entre volumen-espacio y sólido-vacío. El primer ejemplo significativo de esta investigación es acaso la Pequeña máscara con mechón (1907), a la que seguirían posteriormente obras como Retrato de la señora Grant (1910) -primero en mármol y bulto redondo y posteriormente como máscara- , o Joven de pelo rizado (1911) y otras. Hay que tener en cuenta que muchas de los trabajos en chapa metálica llevados a cabo por Gargallo durante estos años no se han conservado, y con ellos falta la posibilidad de enjuiciar con datos reales sus intentos de esta época.

     Como hemos dicho, a finales de 1912 se instala en París, donde el cubismo está en pleno desarrollo, y continúa allí incansablemente sus experimentaciones en chapas de metal. Nuevamente hay que decir que se ha perdido la mayor parte de la producción de los años parisinos, tanto por la fragilidad intrínseca del material resultante en la manipulación que realiza Gargallo del mismo, como por descuido de los propietarios de las obras. No obstante, las escasas obras que se conocen -unas ocho- muestran una impresionante perfección técnica. Sin duda un gran aliciente para su impulso creador será el conocimiento y la amistad de personajes como Picasso, Gris, Braque, Reverdy, Apollinaire. Igualmente el hecho de que su obra sea adquirida por marchantes como Antoine Level y L. Ronserberg. Gargallo esculpe obras tan importantes como el Retrato de Picasso (1913), dos Retratos de Magali (1913), o la genial Cabeza de napolitano (1914).

     En 1913 Juan Gris había presentado a Pablo Gargallo y a Magali Tartanson. Se casarán en Barcelona, el 4 de agosto de 1915, después del traslado de ambos a la ciudad condal, tras estallar la Primera Guerra Mundial y ser rechazada por el gobierno francés la solicitud de alistamiento del escultor, debido a sus problemas de salud, que nunca le abandonarán.

     Los estudios sobre Gargallo coinciden en dividir la casi década de estancia del escultor en Barcelona en dos periodos. El primero, hasta 1918-19, viene marcado básicamente por la mala salud del artista, que condiciona evidentemente su capacidad para materializar sus ambiciones creativas. Son años de cierta penuria económica y de trabajos de pequeña envergadura, aquellos a los que puede hacer frente en sus condiciones físicas: relieves repujados de pequeño tamaño, joyas, y piezas de chapa, igualmente pequeñas, aunque importantes en cuanto a su técnica e iconografía: Faz de Cristo (1915), la serie de faunos y faunesas, o el conjunto de máscaras teatrales. Conforme va recobrando fuerzas puede aceptar encargos de más calado, como la serie de retratos al uso que realiza entre 1917 y 1918, sin duda impelido por las necesidades económicas. Hay que destacar además que al final de este periodo comienza a investigar las posibilidades estéticas de las soluciones del canon y el trabajo en superficie de la escultura arcaica griega, en un intento de comprender la base de todos los estilos posibles (Muchacha de Caspe, 1918).

Academia

Academia

     La segunda parte de esta época barcelonesa cobra un signo radicalmente diferente. Goza de un periodo de relativa buena salud. Obtiene un reconocimiento profesional y social unánime: es integrado en las exposiciones de arte, nombrado profesor de escultura, maestro de repujado y profesor de escultura aplicada en la Escuela Técnica de Oficios de Arte Superior de Bellos Oficios de Cataluña. Nace su hija Pierrete en 1922. Y artísticamente parece dar un salto cualitativo de importancia trascendental. Habiendo experimentado las líneas básicas de la escultura occidental con su incursión en el lenguaje de la escultura arcaica, vuelve a mirar el bulto redondo con otra perspectiva: le aplica ahora los hallazgos conseguidos en su trabajo con las máscaras y, utilizando chapa de plomo, que bate y ensambla, realiza una serie de esculturas modeladas en rehundido, es decir invirtiendo la representación tradicional del volumen, de manera que cambia por complemento la interacción de la materia esculpida con el espacio y con la luz - Mujer reclinada en enagua (1921), Maternidad (1922), Pequeño marinero con pipa (1922), etc. - Enseguida comenzará a trabajar además con chapa de cobre y a utilizar técnicas de soldadura autógena que le permitirán incrementar progresivamente el tamaño y la complejidad de sus figuras.

     Sin embargo, esta revolución técnica y expresiva conseguida por Pablo Gargallo no le aleja en absoluto de su básico concepto totalizador y "esencialista" de la expresión escultórica. Sigue trabajando en varias ocasiones a la manera más clásica, a título de glosa, sí, a decir del propio Gargallo, pero cada vez con más maestría, como lo demuestra el afamado Torso de gitanillo (1923). Esta dualidad -que no es tal, sino acumulación madurada de la experiencia creativa- demuestra que, en estos últimos años vividos en Barcelona, Gargallo alcanza "la definitiva madurez profesional y creativa (…) y todo el resto de su obra consistirá en el desarrollo y perfeccionamiento de los medios expresivos y el estilo personal ya logrados cuando regresa a París" (Ordóñez Fernández, 1994).


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