Pablo Gargallo 2.

Escultor.

cronista

Pablo Gargallo

     Pablo y Magali, con su hija Pierrete, vuelven a París en 1924. Han pasado prácticamente diez años desde que salieron de la ciudad y el retorno no va a ser fácil. El escultor ha de hacerse de nuevo con un sitio en el mercado parisino y le resulta complicado encontrar un taller que se adapte a sus necesidades de trabajo, cada vez más complejo y cada vez más dependiente de más instrumentos. El antiguo obrador de la calle Blomet, que en los años de ausencia de Gargallo había ocupado Joan Miró, ya no le sirve. Encuentra otro en Vincennes, en la calle Dohís, donde puede instalar una fragua, útiles para la forja, martillos, yunques, etc. Pero, a medida que ahonda en sus investigaciones y logros, tampoco este taller le resultara cómodo. En 1927 encuentra otro lugar, en la Avenida del Maine. Un taller que antes había habitado el pintor André Lhote, que le permite trabajar incluso con discípulos y aprendices. Sin embargo, la familia Gargallo se traslada de nuevo, en 1930, a una casa cerca del parque Montsouris, muy agradable, pero de elevados gastos, situación que angustia al escultor. Su peregrinaje por los obradores de los "cartiers" parisinos no concluye hasta 1933, cuando parece encontrar un alojamiento ideal en la calle Vaugirard, cerca de sus amigos de Montparnasse, donde puede disponer de una fragua eléctrica y una máquina para cortar metales. Acaso Gargallo hubiera vuelto a mudarse, siempre en busca de un ámbito mas apropiado a su trabajo, si le hubiera dado tiempo. Pero, el escultor murió a finales del año siguiente, el 28 de diciembre de 1934, en Reus.

     La capacidad de creación y de trabajo que demuestra Gargallo en los años de estancia en París le van devolviendo la confianza de los marchantes: a los antiguos Level y Ronsenberg les sucederá a partir de 1927 Georges Bernheim, que paulatinamente le conseguirá no sólo compradores, sino grandes y decisivas exposiciones, que le supondrán un reconocimiento internacional.

     El periodo parisino comienza con la denominada segunda época del cobre, durante el cual Gargallo ensambla máscaras convexas, cada vez más huecas, en las que el espacio y los volúmenes se representan en negativo, por presencia inversa. Entre 1925 y 1930 realiza todo tipo de máscaras, fundamentalmente en cobre, pero también en hierro e incluso en plata, siempre a base de chapas muy finas. Los hallazgos logrados en esta línea de trabajo acaso puedan resumirse en la universalmente famosa Kiki de Montparnasse (1928), que es la primera máscara realizada para fundir en bronce. Igualmente continúa con sus búsquedas en torno a la figura humana, con la que intenta a menudo formatos mayores, como Arlequín con mandolina (1925), realizada mezclando chapas de hierro y plomo

Bailarina

Bailarina

     Otro hallazgo técnico, eminentemente práctico, realizado durante esos años por Pablo Gargallo es la confección de unas plantillas, recortadas en cartón, que, a modo de patrones, le permiten realizar sucesivas variantes de una misma obra. Las piezas, evidentemente, nunca serán iguales, porque el escultor ha de recortar, forjar, modelar y montar cada una de las variantes escultóricas: Bailarina (1930), Violoncelista (1931), Hommage a Chagall (1931), etc. Esta y otras técnicas e ideaciones le permitieron el alto grado de calidad formal, de riqueza conceptual, que consagraron a Pablo Gargallo como el maestro de maestros en la escultura metálica no fundida. A ello igualmente contribuyó su trabajo, a partir de 1929, con grandes chapas y planchas de hierro, progresivamente mucho más gruesas de las que había empleado hasta entonces, con las que crea algunas de las esculturas más valoradas de su producción: Greta Garbo (1930-31), tres versiones), Antinoo (1932), Picador (1933), etc. La evolución de Gargallo hacia el dibujo del vacío total es innegable a partir de la elogiada Kiki de Montparnasse, y culminará sin duda con la universalmente admirada Gran Profeta (1933).

     En estos años, el escultor sigue trabajando el bulto redondo, con una calidad y capacidad plástica que son, no sólo innegables, sino admirables. Además de obras muy mimadas, como los dos bustos de su madre, fallecida en 1926, o las Aguadoras (1925), cabe destacar los encargos municipales, llegados desde Barcelona, para el Estadio Olímpico de Montjuich, con motivo de la Exposición Universal de 1929. Son cuatro obras monumentales de gran tamaño: dos Bigas, con sus correspondientes aurigas, y dos Jinetes. Anteriormente, también había realizado para el Ayuntamiento de Barcelona y con destino a la ornamentación de la Plaza de Cataluña, tres obras: El pastor de la flauta, La vendimiadora y El pastor del águila (1928). La vendimiadora será enseguida trasladada a Montjuich. Pero los trabajos de mayor excelencia, dentro de esta tendencia, digamos - para entendernos- clasicista, llegarán después, entre 1931 y 1934, años durante los cuales modela nueve piezas de similares planteamientos y que se encuentran, sin duda alguna, entre lo mejor de toda su producción. Sobre todo, es imposible no rendirse ante trabajos como Academia (1933), Eco (1934), Mujer del Espejo (1934) y Torso de adolescente (1934).

     El reconocimiento internacional del que disfruta Pablo Gargallo se va fraguando desde mediados de los años veinte, aunque se ciñe, sobre todo, al ámbito más profesional de los marchantes, de los críticos y especialistas. Participa en muchas exposiciones colectivas en diferentes países -Portugal, Bélgica, Estados Unidos, Japón, Suecia, Alemania, etc.- y su trabajo es objeto de comentario elogioso en muchas de las más prestigiosas revistas. Sin embargo, nadie arriesga en la financiación para llevar al bronce el Gran Profeta. Por eso, esta escultura será llevada en escayola patinada hasta Nueva York, a la Brummer Gallery, donde en 1934 tiene lugar su primera - y única en vida- exposición individual, que alcanza un grandísimo éxito de crítica, público y de venta. Hasta el punto de que la exposición se prolonga hasta el doble de tiempo del previsto y tanto el MOMA como el Metropolitan adquieren piezas para sus colecciones.

Urano Gargallo

(*)

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