Las Moradas de Eros. 1

por Rafael Lobarte.

Cronista


Las Moradas de Eros 1


A Eros

Irrumpes en mi vida sosegada
impetuosamente desbordado,
irrefrenable y bello.
¿Y cómo habría yo de resistirte?

Como un viento iracundo,
como un río mugiente,
como un caballo ciego
o un ángel caído.

¡Asólame!, ¡inúndame!,
¡arrásame!, ¡consúmeme!

Que el oscuro fulgor inesperado
que en sus ojos me ofreces,
allí en su boca sea
el aire, el pasto, el agua
donde abreves, amor
insaciable, la sed que me tortura.

© 2006 Rafael Lobarte

Amorcillos


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