El vigilante y su fábula de Rosendo Tello

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"El vigilante y su fábula" de Rosendo Tello      (Edic. Prames. Colección Las tres Sorores, 2005)


     "El vigilante y su fábula" de Rosendo Tello reúne la poesía prácticamente completa de este aragonés, en sentido profundo y trascendente (Létux, 1931). El libro fue publicado por Prames en su colección Las tres sorores en 2005, el mismo año en que el Gobierno de Aragón ha concedido, de forma merecidísima, al poeta el Premio de las Letras Aragonesas, que le fue entregado con motivo del Día de Aragón en abril de este año.

     "El vigilante y la fábula" no ha recogido los textos aparecidos en publicaciones colectivas, revistas y algunos periódicos, pero evidentemente muestra un corpus decisivo en la consideración, difusión y análisis de la poesía de Tello. Catorce libros en total, -alguno inédito como "Hacia el final del laberinto"-, son más que representación del quehacer de este poeta de verbo contenido, certero, ordenado pero evocador. 735 páginas de poesía (aunque los números no importen) son muchas páginas de lírica, más cuando, como es el caso, esa lírica lo es de la trascendencia, de la existencia, del sueño, de la vida y de la muerte.

     Luis Felipe Alegre firma un enjundioso prólogo en el que se estructura la producción poética de Tello en dos etapas. La primera inaugurada en 1969 por el libro "Fábula del tiempo" y una segunda que comenzaría casi treinta años más tarde, en 1998 con "Más allá de la fábula". El propio autor señala bien sus intenciones, como puede deducirse de los títulos elegidos. En la primera época se piensa en la redención del tiempo, de la tierra, de los hombres a través de la palabra (actitud de ecos claramente románticos, de los románticos ingleses por ejemplo, o cernudianos, sin ir más lejos). La segunda, que emerge tras un vacío creador de diez años, la realidad parece adueñarse de la palabra en un pleno sentimiento elegíaco de la existencia, en tono más lírico. No obstante, Tello nunca deja de entregar su confianza a la poesía como vehículo de rendención vital.

     Un libro extraordinario, sin duda alguna, tanto para los que ya conocían al poeta aragonés, como para los que se acerquen ahora a su lectura. Rosendo Tello sigue conservando un entendimiento de la poesía como forma de conocimiento y de vida. Como ejemplo el último, bellísimo, meláncolico poema del libro:


   (Manzano)

		      En mi final
	     está mi principio.
		     En el manzano
	    el niño que me espera.
		     Copa en el lento
	    declive del crepúsculo.
		       Ocaso y alba,
	       espasmo y júbilo,
	     el barro y la clemátide.
	   Consagración que el pájaro
	     celebra en el silencio
			    del
			    ol
			    vi
			    do.

El Vigilante y la Fábula

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