Juan Garcia Ponce. 3.

Por Magda Díaz y Morales.


Garcia Ponce


     No creo en la realidad más que como una fuerza que al darnos existencia también nos desintegra -dice García Ponce- si hemos de obedecer a la ausencia de sentido que la determina en tanto fuerza; creo en el poder del arte como un conjuro que utiliza la misma fuerza de la realidad para convertirla en una forma desde la cual, sin que pierda sus atributos esenciales y su tendencia a la dispersión, podemos encontrarla de una manera tal que en esa misma contemplación hallamos nuestra propia coherencia (14)


     El poder del arte en el que cree García Ponce, esa unión de fuerzas apolíneas y dionisiacas de las que habla Nietzsche (15), es el que recorre "Retrato de un amor adolescente", el relato que cierra el libro Cinco mujeres. Este extraordinario cuento guarda una mise en abyme que parece decirnos que detrás de la realidad en que vivimos hay otra completamente diferente y que, consecuentemente, la primera no es más que apariencia.



     2. 1.2. Mise en abyme trascendental: la metáfora del origen

     La estructura abismada de "Retrato de un amor adolescente" captura notablemente nuestra atención. Todo el enigma que atesora se nos presenta, de súbito, como un secreto que seduce, del que no podemos apartarnos sin intentar esclarecerlo; es un enigma en constante confrontación, su poder de seducción traza un vínculo del que es difícil librarse, su hechizo absorbe al lector. La ilusión de ese "otro espacio" que genera la estructura abismada en este texto la hallamos a través de una mise en abyme trascendental, reflejo que tiene la facultad para desvelar un significado último con anterioridad o con posterioridad al relato. Lo extraordinario con lo cotidiano y lo accidental con lo esencial se dan cita en el cuento, se podría decir que éste encarna muy bien el siguiente aforismo nietzscheano:


     Detrás de una caverna hay necesariamente una caverna más profunda; un mundo más vasto y extraño, más rico, por encima de una superficie; un abismo (Abgrrund) bajo cada fondo, bajo cada 'fundamento' (Begründung). Puesta en juego de una escritura que sólo remite a otra escritura, que, a su vez, invoca otra, sin que los signos a la deriva descubran jamás su rumbo. (16)


     El relato manifiesta retrospectivamente que el reflejo de una realidad fundamental no es sino un artificio del relato hilvanado para cambiar su propio carácter. Esta mise en abyme tiene la facultad de poner al descubierto lo que parece irradiar del propio interior del texto, reflejando al comienzo del relato lo que conjuntamente lo causa, lo finaliza, lo cimienta y lo unifica. Como cabe suponer, una puesta en abismo tan específica no puede encontrarse sino en un texto donde se observe la historia metafísica y literaria de Occidente, doblete que hallamos precisamente al inicio de "Retrato de un amor adolescente", cuando el narrador nos cuenta que Diego:

     a) historia metafísica:


     Pasaba frente a su casa, al caminar hasta la esquina donde paraba el camión de línea para ir a la escuela. La hora era previsible, pero nada más. Sin embargo, siempre, en el segundo piso, detrás de la barda con lanzas y el pequeño jardín con toda clase de flores y ningún árbol, aparecía en la ventana la figura de ella […] Ella no tenía edad; simplemente era ella. ¿Por qué se dejaba ver tras la ventana del segundo piso?


     No es necesario conocer todas las interpretaciones metafísicas para reconstituir el trasfondo que propone este cuento, que reactiva lo que Mircea Eliade denomina "el simbolismo arquitectónico del centro" y el cual se refiere a la investidura del prestigio de este 'centro' (17). Este punto de encuentro es la cúspide de la metáfora de la divinidad como circularidad o centro (punto). Dice el cuento:


     Sólo era la muchacha tras la ventana. Sus ojos tal vez deberían seguirlo cuando el continuaba su camino con la seguridad, sin embargo, de que al menos por un instante sus miradas se habían encontrado. ¡Ese instante, ese punto! Pero los instantes son fugaces y los puntos, al menos teóricamente, según le habían enseñado en la clase de matemáticas, no ocupaban ningún lugar en el espacio ¿Cuál podía ser el espacio de su encuentro?


     Desde ese "punto" Carmen mira a Diego en silencio, oculta tras la ventana. Más adelante me detendré en el instante en que Carmen se hace visible y se manifiesta plenamente, por el momento advirtamos en el relato la otra parte del doblete arriba mencionado:


     b) historia literaria:


     Ella era la muchacha detrás de la ventana. Ahí estaba. ¿Cuánto tiempo? ¿Unos segundos, una eternidad? […] sólo la veía, la veía, la veía y después trataba de definirla, de describirla para sí mismo con plena conciencia de que un intento tal estaba destinado al fracaso. Pero todas sus hazañas estaban dedicadas a ella. Sin embargo, ¿cuáles podían ser esas hazañas? Ningún combate singular, con armadura de hierro, lanza, montado adornando los crines y la cola de su caballo y hasta la lanza. Esas épocas habían pasado. Ni siquiera sabía si las definía bien. Los lugares donde se desarrollaron esos combates singulares entre los caballeros tenían el aspecto de un estadio de futbol y él jugaba muy mal futbol. La oportunidad de no ser derribado del caballo y hacer honor a su dama estaba en el básquetbol [el énfasis es mío].



     (14) Introducción, Las huellas de la voz, vol.1, op.cit., p.10.

     (15) Véase El origen de la tragedia del filósofo alemán.

     (16) Citado por Dällenbach, op.cit., p. 210.

     (17) El escritor y ensayista rumano establece tres arquetipos celestes de las ciudades y los templos: "a) la Montaña Sagrada -donde se reúnen el cielo y la tierra- se halla en el centro del mundo; b) todo templo o palacio -y, por extensión, toda ciudad sagrada o residencia real- es una 'montaña sagrada', debido a la cual se transforma en centro; c) siendo un Axis Mundi, la ciudad o el templo sagrado es considerado como punto de encuentro del cielo con la tierra y el infierno", El mito del eterno retorno (Madrid: Alianza Editorial, 2000), p. 21.


Schiele

Seguir leyendo: Retratro de un artista adolescente... Siguiente Página
Siguiente Página

© 2007 Magda Díaz y Morales

Inicio

Ir a portada del Cronista

© 2007 El Cronista de la red

Versión 13.0- Enero 2007