Gil Morlanes (Hijo).

Iglesia del Portillo. 2.

Gil Morlanes 2


     Había una forma muy frecuente de asociación profesional entre los artistas del momento. Eran los denominados contratos de compañía, por los que dos o más individuos se comprometían a trabajar juntos y normalmente a medias en las obras que pudiesen contratar uno u otro durante un determinado tiempo. Morlanes suscribió uno de estos documentos con el imaginero picardo Gabriel Joly el 9 de febrero de 1520. Seguramente lo hizo porque preveía una serie de posibles trabajos relacionados con la escultura.

     En efecto, 1520 fue un año realmente fructífero para Morlanes. Tres meses después de su acuedo con Joly, Gil Morlanes suscribe una capitulación notarial con doña María de Alagón, patrona de la capilla de Santiago (entonces, hoy San Agustín) en la Seo, para hacer el retablo de escultura que amueblaría dicha capilla. Esta obra entró, por tanto, en la perspectiva del acuerdo con Joly, y parece que éste se hizo cargo de la parte de la imaginería y Morlanes de la mazonería - (estructura de falsa arquitectura que forma la armazón propiamente dicha del retablo y que incluye los edículos donde se ubican las imágenes escultóricas o las pinturas)-. El retablo es un trabajo espléndido en madera dorada y policromada, dedicado a Santiago, con relieves y tallas escultóricas de bulto de carácter hagiográfico. Como es usual en los retablos aragoneses del Renacimiento, la arquitectura cubre todas sus superficies con imaginativos motivos decorativos, que en este caso son bichas y dragoncillos, roleos, cabecitas de ángeles aladas, etc.


Dragones y mascaron (Tauste)


Dragones y mascarón. Retablo mayor de Tauste (Zaragoza)


     En realidad, la responsabilidad de Morlanes en esta importante capilla de la Seo fue más allá de la de la contratación del retablo y ejecución de su mazonería. Seguramente tendría encomendada la supervisión general de los trabajos de toda la capilla, porque fue igualmente el encargado de dar el visto bueno - o visura- a las obras de decoración de la misma -realizadas por Pedro Laguardia- y además trazó los modelos de los respaldos de las sillas que en ella habrían de instalarse y que talló el fustero Bernat Valenciano.

     Se afanaban todavía en este retablo de Santiago, cuando, el 22 de noviembre de 1520, Morlanes y Joly contratan juntos la hechura del magnífico e influyente retablo mayor de la localidad cincovillesa de Tauste. Ambas obras fueron un referente para los constructores de retablos en Aragón durante el siglo XVI. Sin embargo, Joly tomó parte de forma limitada y por poco tiempo en la talla de la imaginería del retablo taustano. Entre ambos maestros debían existir acendradas desavenencias -nada extraño si se piensa en que el francés Joly debía ser sujeto de indómito carácter y Morlanes actuaba aparentemente siempre como principal en todo-. En fin, tres meses y medio después de la contratación del retablo, la compañía se rompió: exactamente el 26 de abril de 1521, al día siguiente de que Morlanes se hubiese procurado un nuevo imaginero para ayudarle en Tauste en la mitad que a él le correspondía. El joven escultor Juan de Salas, que había sido aprendiz con Damián Forment y que marcharía pronto a Palma de Mallorca, en el coro de cuya catedral trabajó y muy bien. La compañía con Joly se mantenía para lo ya comprometido, es decir, para los dos retablos que decimos, pero se rompía a partir de ahí.

     El retablo mayor de Tauste es un mueble de gran envergadura, pues mide 12 metros de alto por más de siete de anchura. Está dedicado a la Virgen y, aunque contiene imaginería de notable interés (véase algunos apóstoles o el grupo de la Adoración de los Pastores, o el del Nacimiento, entre otros), casi toda ligada a la mano de Gabriel Joly, destaca también por la invención y ejecución de su mazonería, que creó escuela. En ella el sentido arquitectónico y constructivo de la estructura ha ganado terreno al decorativo y hay un juego de proporciones más clásico que en ocasiones anteriores. No quiere ello decir que el retablo carezca de decoración. Todo lo contrario. Como es habitual en estos años, y lo seguirá siendo todo el siglo, los motivos decorativos se extienden por todas las superficies disponibles: frisos, enjutas, hornacinas, incluso frentes de las pilastras y fustes de las columnas. Destaca la variedad y riqueza imaginativa de la ornamentación del retablo mayor de Tauste: medallones con bustos, delfines, pájaros fantásticos, mascarones, candelieri, dragones, tutti, etc. La obra de este retablo, en la que alguna cosa tuvo que ver el escultor italiano Juan de Moreto que por entonces mantiene buenas relaciones con Morlanes, llegó hasta junio de 1524, cuando se liquidan todas las cantidades de dineros comprometidas entre el concejo de Tauste y Gil Morlanes.


Medallón. Tauste


Medallón. Retablo mayor de Tauste (Zaragoza)


     Mientras todo esto sucedía Morlanes había comenzado también a trabajar, concretamente desde el 1 de junio de 1520, en unas reformas que se hacían en el castillo de Segura (Teruel), por encargo del tesorero real, Luis Sánchez. Existen recibos de los pagos otorgados por estos trabajos por lo menos hasta 1524. Así que el llamado imaginero Morlanes compaginó durante los cuatro años que medían entre 1520 y 1524, en algún momento, las tres obras de las que venimos hablando. Pero aún hubo más.

     Morlanes participó también a la vez en la construcción de una de las obras escultóricas más importantes del siglo XVI en Aragón: la capilla de Juan de Lasala en la catedral de Jaca. Esta obra había sido contratada por el florentino Juan de Moreto, seguramente en una fecha en torno a 1520. El 9 de agosto de 1521, Moreto y Morlanes acuerdan compartir el esfuerzo de cubrir el edificio de la capilla y construir la portada de la misma y el retablo. Además se añadió la edificación de una casa familiar para Juan de Lasala y su esposa, Juana Bonet, en frente de la catedral. El trabajo acumulado por Morlanes fue pues realmente impresionante, con lo que su obrador, tanto en lo destinado a la arquitectura como en lo dedicado a las labores escultóricas, tuvo que tener unas importantes dimensiones. Para ayudarle en la parte de imaginería de la obra jacetana se aseguró la continuación de la colaboración de Juan de Salas, suscribiendo, el 2 de agosto de 1521, con éste un contrato de compañía algo sui generis en relación a los usos profesionales del momento, referido sólo a la capilla Lasala y en el que se establecen unas cantidades a cobrar por Juan de Salas según lo que obrare.


Templete Iglesia del Portillo
Seguir leyendo: Gil Morlanes (hijo) Siguiente Página
Siguiente Página
Inicio

Volver a la portada de El Cronista

Pulsa en el icono para ir a portada

© 2007 El Cronista de la red

Versión 13.0- Enero 2007

El Cronista de la Red es una revista interactiva, creada con contribuciones voluntarias a través de Internet, desde el año 2000.
Abarca literatura en todas sus versiones, ilustraciones y dibujos, música, cine y cualquier actividad cultural considerada de interés.