Odon de Buen. 5

Sobrenombres 8.

Cronista

Odón de buén


     Pese a tanta actividad y compromiso, Odón siempre encontró algún hueco, que llenó en compañía de sus familiares, amigos y paisanos. De vez en cuado, regresaba a Zuera, durante temporadas breves de "teórico" descanso, ya que su preocupación por los te-mas municipales y culturales de su pueblo, así como el estudio y la escritura, ocupaban, casi por completo, todo su tiempo.

     Fruto de ese interés por su pueblo, su labor mediadora consiguió que los zufarienses lograsen disfrutar de una biblioteca municipal y un colegio, inaugurado en 1928, que lleva su nombre. En el corredor de la planta baja de este centro, bajo el retrato de su querido maestro Jorge Luna, se encuentra un busto del ilustre zufariense, modelado magistralmente por su gran amigo Mariano Benlliure.

Odón dio siempre mucha importancia a la amistad, siempre se preocupó de conservarla y fomentarla, a pesar de las diferencias ideológicas y de las dificultades, como sucedió en el caso de Miguel Primo de Rivera: "A penas llegó a Madrid, victorioso, fui a saludarle y poco después me hizo el honor de venir a mi casa a cenar con mi familia en la mayor intimidad; vino solo, la cena fue muy animada, llena de recuerdos y de anécdotas; simpatizó mucho con mi desventurado hijo Sadí, al que se llevó a Roma cuando la visita del Rey de España. Tras la cena, charlamos largas horas en mi despacho... (...)

Algunas reflexiones le hice; le recordé aquel programa de Costa: militares sin militarismo, curas sin clericalismo, etc, etc. Me pidió que no escatimara mis juicios en lo que hiciera, ni mis consejos cariñosos. Por mi parte dije a Miguel, como había dicho al General Azcárraga en el senado: de cada 100 asuntos que trates desde el Gobierno, más de la mitad no tendrán nada que ver con las opiniones políticas y en éstos siempre me tendrás a tu disposición. Y conste que en la política del Directorio Militar, ni en la del Gobierno que le sucedió, no tuve la menor intervención, ni siquiera me juzgo enterado de las maniobras, ni de los líos entre bastidores. (...)


Odón de Buén


     Debo confesar que observé bien pronto las maniobras en derredor de Miguel; de un lado para apoderarse de él en beneficio de las derechas, del otro para minarle el terreno y conducirle al fracaso. No he sido nunca intrigante y no supe intrigar creándole una atmósfera favorable a las izquierdas o por lo menos a una imparcialidad salvadora en la designación de personas responsables. Alguna vez me dolí de ello y algunas observaciones le hice en mis cartas y en mis conferencias."

     La dictadura tomó como propios los planes del científico aragonés y creó la Dirección General de Pesca, a la que anexionó el Instituto Español de Oceanografía. Odón de Buen fue nombrado Director General, cargo al que accedió, haciendo constar en el decreto que éste era exclusivamente técnico. Odón, mantuvo este cargo con la Monarquía y la República.

     Cuando se proclamó la República en 1931, Odón de Buen había alcanzado la cima de la felicidad, todo le sonreía, seguía trabajando mucho, pero siempre obtenía los resultados esperados y por otra parte, había logrado un prestigio internacional que nunca había soñado. Su llegada era un motivo más de alegría: "No había discrepancias en nuestra familia. El abuelo Fernando había sido uno de los héroes nacionales en la lucha por la República y por el librepensamiento. Yo había cooperado con toda devoción y energía en la ruda batalla durante muchos años..."

     Tres años más tarde, en Octubre de 1934, de Buen cumple sus cuarenta y cinco cursos de docencia ininterrumpida como Catedrático de Universidad, han pasado por sus aulas cerca de 25.000 estudiantes, y llega el momento de la jubilación y la nostalgia:

     "...Debí mis primeras emociones de oceanógrafo a mi contacto con la marina... (...) Falto entonces de maestros en España y necesitado de las enseñanzas y de los consejos de los más expertos, tuve la suerte de hallar en mi camino dos hombres eminentes, tan sabios como generosos, cuyas bondades fueron para mí ilimitadas; el profesor de la Universidad de París Mr. Henry de Lacaze-Duthiers, digno sucesor de Cuvier y de Geoffrey de Saint Hilarie, y el incomparable Príncipe Alberto de Mónaco. Por ellos y con ellos conocí y manejé el más perfecto material de investigación y de trabajo oceanográfico y pude aprender los métodos modernos de oceanográfía física y de biología marina..."


Odón de Buén


     Durante la Guerra Civil, los sublevados apresaron a Odón de Buen, que se encontraba trabajando en el laboratorio de Palma de Mallorca. Allí permaneció apresado hasta su canje por dos miembros de la familia Primo de Rivera, produciéndose en aquel momento una curiosa anécdota: los tres prisioneros se conocían debido a que, como ya hemos dicho, Odón había ejercido de profesor de Matemáticas para Miguel.

     Al finalizar la guerra, Odón de Buen residió en Banyuls y y más tarde en Méjico, donde murió en 1945. El hecho de haber muerto en el exilio contribuyó a que buena parte de su extensísima y variada obra, se encuentre todavía dispersa. Junto a las varias decenas de libros científicos que nos legó, se encuentran centenares de artículos periodísticos, la traducción de las memorias de Garibaldi y una interesante biografía de Ignacio de Asso.

     Sin embargo, por encima de su ingente obra científica e intelectual, Odón de Buen nos dejó algo muchísimo más valioso. En estos tiempos donde abunda el individualismo, la insolidaridad, la mentira, la intolerancia y la falta de respeto, Odón nos legó su ejemplo de hombre noble, solidario y bueno. Thomas Glick, prestigioso hispanista de la Universidad de Boston dijo de Odón de Buen en 1986: "A pesar de ser un republicano, garibaldino, librepensador, ateo y darwinista, sólo se llevó mal con aquellos religiosos dogmáticos que se interpusieron en su camino, tratando de impedir su trabajo."

     Odón de Buen, el sabio inolvidable de Zuera, el padre de la oceanografía española, renovador de la docencia, y una de las figuras más importantes del mundo de la ciencia, volvió por fin a casa, para quedarse entre nosotros, en Abril de 2003, a las puertas de una nueva primavera.


     (Versión actualizada del artículo "Odón de Buen regresa del exilio" publicado en el nº 73 de Trébede, Zaragoza, Marzo de 2003)

     LAS CITAS DE ODÓN DE BUEN FUERON RECOGIDAS DE SUS LIBROS SÍNTESIS DE UNA VIDA POLÍTICA Y CIENTÍFICA, Y MIS MEMORIAS


Odón de buen

© 2007 Antonio Pérez Morte

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Versión 14.0-Abril 2007