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  "Báratro" Mario Hinojosa, Zaragoza, Eclipsados, 2009.

     Reconozco que las etiquetas me suelen molestar: "poesía pop", "poesía de la experiencia", "generación Nocilla"… Suelen responder estas etiquetas a un deseo de sistematizar la producción poética o literaria, a clasificar todo con esa manía ordenatoria de nuestra sociedad; en otros casos, se deben a oscuros intereses mercantilistas. Además de que me molesten más o menos, reconozco que rara vez entiendo estas formas de clasificación, porque si bien pueden ser de utilidad en ciertos casos, el daño que producen al dejar fuera de esos marcos a diversos autores y obras, es mucho mayor que el beneficio.

     Al leer el poemario de Hinojosa, he pensado que quizá se pudiera clasificar dentro de una poesía pop, una de las sensaciones de la lectura es que bien podrían ser estos textos canciones de cualquier grupo musical, sin embargo, es mucho más útil decir que la obra es poesía, es decir, presenta en su forma, estructura y composición una enorme poeticidad.

     La poesía contemporánea, casi del todo desprovista de las formas estróficas canónicas, ha perdido en muchas ocasiones los rasgos que hacen de un escrito un poema. Entre ellos, el más notable pueda ser el del ritmo.

     La lectura de los poemas de Hinojosa se precipita con un ritmo desenfrenado. Los poemas, encuadrados por el título que se refiere al "infierno de los condenados por Dios", nos remite a los territorios de la muerte, siempre desde un punto de vista poético: "El crepúsculo descerraja / un polvo milenario entre los robles, / los semáforos se encajan en las mariposas / y ella teje su mortaja / habitando la calma de la tierra cruda".

     No faltan en este poemario las poderosas imágenes, el constante juego de la paradoja entre el mundo de la mitología y nuestra sociedad actual; y un viaje, eterno viaje entre la vida y la muerte, con algunas paradas técnicas en lugares bien visibles, como Teruel (lugar de nacimiento del poeta) y Madrid.

     El poemario de Hinojosa se distribuye en tres partes, en la primera de ellas ("Magma") encontramos un sujeto poético muy poderoso. La primera persona recorre los territorios de la muerte desde el ángulo de la cotidianeidad: "Y sigo entre cañonazos / respirando el veneno del Turia, / el ultraje, / tejados de hierro, / violación a cara descubierta".

     La segunda parte, "Barro", presenta la particularidad de que todos los poemas finalizan igual: "Cegado, el mundo es otra cosa, / un desfile interminable de cadáveres", poco resquicio a la esperanza.

     La última parte, "Boira" (que significa niebla), compuesta tan sólo por dos poemas, continúa con las visiones de la muerte, cerrando el poemario con la misma idea con la que se abrió: "En un instante / terminó la búsqueda, / terminó la vida".

   Poemario sobre la muerte que nos da la alegría del nacimiento literario de un poeta.


     Pablo Lorente

Báratro

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Versión 19.0 - Septiembre 2009