La Sonrisa de Hiderosi. 4/4 Marisa Lamarca.

Cronista

Sonrisa

Marisa Lamarca
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Sonrisa"

Todo estaba dispuesto. A la mañana siguiente, muy temprano, se encaminó a la casa de té. Antes de entrar, depositó la katana en el dintel de la puerta en el hueco hecho a tal efecto. Con respeto, juntando las manos, hizo el saludo al penetrar en la sala; se vistió con las ropas de ceremonia de su amigo, colocó en el jarrón una espiga de heliotropo, encendió las varillas de incienso y se dispuso con calma a preparar el té. Saboreó su primera y segunda taza y cuando hubo terminado la tercera, retiró el recipiente y se desprendió de la vestidura ceremonial, doblándola con cuidado; se acomodó en el zafu o cojín que le servía de asiento y recogió el puñal que había depositado en el suelo. Se fue desnudando hasta la cintura y, con un gesto preciso, se abrió el vientre con las dos heridas rituales. Murió como un samurai, pero cuando encontraron su cuerpo, en su rostro se hallaba dibujada la sonrisa eterna.

© Marzo 2001 Marisa Lamarca Calandín

Fotografías "Japón au-delà des montagnes"
© 1998 Éditions de la Martinière, París - France

Fotografía Título
©1997 MMA

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