Lo que no está escrito 4/10

Relato de Santiago Gascon.

Cronista

Lo que no está escrito
Santiago Gascón

página 4/10

Muchos años después, a pesar de su locura, Benito Aladrén recordaría perfectamente el lenguaje en el que Pancha le iniciara, así me lo transmitió y así lo he narrado yo mil veces a los míos. Ella le contó cómo aquellas prendas eran ejecutadas por dos bordadoras, una a cada lado del enorme bastidor, sin intercambiar jamás palabra alguna, para no contrariar la historia que estaban tejiendo, y por eso, encontraría siempre idéntico dibujo por ambas caras.

Desde ese día, la almohada de Aladrén se poblaba cada noche de muchachas desnudas que componían con el primor de los ángeles, candelillas, saltaojos y pensamientos sobre una pieza infinita de seda, y otras veces se le mostraba un terrible presagio escrito sobre el espejo azul, veía a Paulina atrapada por dos medusas simétricas, o amenazada por todos los monstruos que pueblan el océano y se despertaba lleno de sudor y de espanto y debía forzar toda su alma por ahuyentar aquella imagen.

Manton 6

Fue en el mismo día en que La Habana celebra la fiesta de los enamorados, cuando llegó el mantón. Llegó en una caja lacada, decorada con los mismos motivos que la seda, y la prenda, hecha realidad, superó los sueños de Aladrén. Aquí va la leyenda - dijo Pancha mientras plegaba un papel lleno de ideogramas que a él le parecieron preciosos garabatos -, este chal hará feliz a cualquier mujer que lo vista, a su familia entera, generación tras generación.

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