Lo que no está escrito 6/10

Relato de Santiago Gascon.

Cronista

Lo que no está escrito
Santiago Gascón

página 6/10

Firmada la paz, conocida la derrota, sin más botín que el chal y los ciento veinte reales que aún le quedaban, sin que el Ministerio de la Guerra le hubiera mandado ni un chavo, no quiso quedarse a trabajar en la isla, se haría un hueco en el vapor Alicante que repatriaba al ejército perdedor. En la travesía de vuelta vería tres noches seguidas la muerte de Paulina, descubrió su cadáver flotando sobre un mar inanimado y, al ver el océano convertirse en mantón y luego en sudario, sospechó que ella expiraba en alguna parte sin conocer que era la destinataria de la mejor prenda de amor. Se maldijo por no saber escribir y por no haberle enviado una carta diaria para que se le hiciera menos larga la espera. Después caería en cuenta de que, quizá, no hubiera ninguna espera y aquello le sumió en una inquietud, de la que no saldría hasta que, una madrugada, viera luces de bienvenida en la Torre de Hércules y le convencieran de que no se trataba de un espejismo, y pensó que no hay nada más hermoso que llegar al último puerto de una guerra.

Junto al resto de la tripulación, amontonados todos en cubierta, inconscientes de ser un escaparate de heridos, anémicos, tifoideos, palúdicos y tuberculosos, llegó a creer que las coruñesas, arremolinadas en el muelle, lloraban por la emoción. Pero Benito Aladrén no tenía allí esposa, novia, o madre para derramar lágrimas y, nada más salvar los papeles en la Aduana, recogida su condecoración de metal dorado y la solemne promesa de cobrar su paga, se encaminó a los soportales de María Pita, donde compró la mejor capa, una capa negra de paño grueso con dos broches de plata al cuello. Una capa que ni el Duque de Alba hubiera soñado.

En la misma tienda, armado de valor, le pidió un favor a la dependienta. Escríbame una carta, señorita. Se trata de un asunto de vida o muerte. Y la muchacha, sin atreverse a decirle que aún no había aprendido del todo a hablar castellano y mucho menos a escribir en gallego, redactó :

Chegaré pronto, Pauliña, a tempo pra casarnos pra la Virgen da Cinta, chevo a capa d´un marqués y o mejor mantón que hayas visto en tu vida. Te quere e respeta.

El Benito.

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