Lo que no está escrito 10/10

Relato de Santiago Gascon.

Cronista

Lo que no está escrito
Santiago Gascón

página 10/10

Premiados por la dicha y por los mimos de nuestras tres hijas. Nunca volvió a sentir Juana aquella insana tristeza, ni yo a experimentar más soledad. Por aquel entonces, no sabíamos que nuestra buena estrella se gestó el mismo día en que descubrimos aquel mantón horadado ocho veces por un destino en forma de bala y que aún apestaba a guerra.

Años más tarde conseguí que mi amigo Pepe Cheng, un médico chino afincado en Zaragoza, me tradujera aquella grafía que explica los motivos del bordado:

Quien adivina el valor de una espera

alcanzará algún día

la casa de la fortuna.

Unos por premura, otros por torpeza,

atraviesan el jardín

sin conocerme.

Pero las almas de quienes me habitaron

perpetuamente aguardan

con las alfombras cálidas,

con las flores perfumadas,

a que otro morador encienda

la linterna, de nuevo,

en mi alcoba.

Creo que, a partir de entonces, comprendimos que aquel viaje en busca de una historia de amor bordada sobre un mantón, no había sido un sinsentido, que la felicidad se había ido dibujando con la mayor exquisitez, por las manos de unas mujeres desconocidas, enlazando peonías, aves del paraíso y mariposas, en una isla remota de Asia y que, tal vez por la distancia, tal vez por desconocer los nombres, habían confundido los hilos de nuestras vidas.

©del relato Santiago Gascón
©de las fotografías Miguel A. Latorre
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