Mistica por Marisa Lamarca 2

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letra zen 1

mística
por Marisa Lamarca

No sé si es una actitud común a todos los amantes de los libros, pero yo tengo algunos que ojeo incansablemente. Son pocos, están siempre a la vista, unas veces los busco yo, y otras, los encuentro. Pero esta vez, como acechando mis movimientos y, sobre todo, mi estado de ánimo agitado, me vengo tropezando con este enorme volumen de caja y tapas rojas. Es la reproducción en facsímil del Castillo Interior de Teresa de Jesús según el autógrafo conservado en el Monasterio de las Carmelitas Descalzas de Sevilla; transcrita por Tomás Álvarez y Antonio Mas en versión doble, paleográfica y modernizada. No es sólo un espléndido trabajo filológico, es un libro bello.

letra zen 4

Su belleza radica, no tanto en la forma externa -muy cuidada- como, de un lado, en el enorme respeto con el que ha sido llevada a cabo esta copia, se diría que la profundidad y el magnetismo de la obra tratada han impregnado el trabajo de los transcriptores, sin dejar por ello de hacer un riguroso acopio de información para facilitar la comprensión del libro de las Moradas; de otro, su lectura. Casi cuatrocientos cincuenta años después, en lo esencial, se mantiene actual. Es válida por el incuestionable y profundo conocimiento que del alma humana tenía su autora. Pero la pretensión de Santa Teresa no era la de hacer un manual de terapia psicológica, el Castillo es uno de los tratados más impresionantes, junto con el Cántico espiritual de San Juan de la Cruz, de la mística española y aun occidental.

letra Zen 3

No he podido resistir su fuerza y al final he claudicado. No sé por qué me resisto, si siempre que lo tengo delante disfruto. Debe de ser una reminiscencia de mis tiempos de colegio en los que todo lo que olía a religión era aburrido, ahora, simplemente, no me interesa. Pero, la mística es otra cosa. He de admitir, sin embargo, que de no ser por la influencia de la mística oriental, jamás me hubiera interesado por la occidental, y, es que, salvados los símbolos propios de cada cultura y religión, el objetivo es el mismo: la unión con lo absoluto.

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