Ezra Pound.

Traducciones 4.

Cronista

Estamos de enhorabuena. Acaban de aparecer en nuestras librerías dos libros del poeta de origen estadounidense pero europeo de sentimiento, Ezra Pound. El primero de ellos es el tercero de los cuatro tomos previstos de la edición bilingüe de su obra más importante tanto por su extensión como por su significado "The Cantos" (traducción española sugerida por el propio autor "Los Cantares"), editada por Cátedra y que además de contener una excelente traducción (con el único pero, tal vez, de los frecuentes "americanismos" que aparecen en ella, en algunos casos de difícil comprensión para un lector español), cuenta con un aparato crítico de gran envergadura e indispensable a la larga para la comprensión de unos textos de carácter eminentemente alusivo, elíptico y fragmentario. Tanto T. S. Eliot, el otro gran poeta angloamericano del periodo al que Pound en un principio ayudó y editó ("The Waste Land", quizás el poema en lengua inglesa más emblemático de este siglo, debe mucho en su configuración definitiva a la labor de "poda" a la que fue sometida por su editor), como el propio Ezra sentían gran admiración por las grandes sumas poéticas del pasado, por trabajos de corte épico y globalizador, por la obra de Virgilio o, en el ámbito de la literatura inglesa, de Milton; pero sobre todo sentían una profunda veneración por la Divina Comedia de Dante. No obstante, los tiempos que les había tocado en suerte no parecían muy propicios para dicha labor, de ahí que "La Tierra Baldía" o "Los Cantares" puedan ser consideradas como el resultado de un esfuerzo totalizador destinado desde un comienzo a la frustración y al fracaso, en fin, dignos hijos de esa generación de escritores que se ha dado en denominar de "entreguerras".

El segundo libro del que vamos a ocuparnos es "Personae", cuya edición asimismo bilingüe ha sido acometida en este caso por Hiperión y que recoge la producción poética de Ezra Pound anterior a sus cantares. Aquí predominan, al contrario que en los cantos, textos cortos cuajados de destellos de todo tipo: lingüísticos, metafóricos, culturales, etc. y que para un lector "con prisas" pueden servir perfectamente como botón de muestra (y un buen botón, sin duda) de toda la obra de su autor, pues en Personae aparecen ya los elementos que definen el estilo poético que Pound exacerbará en su madurez: el aluvión de citas y referencias de toda índole, lingüístico-literarias (Pound consideraba que es requisito indispensable para la apreciación correcta de una obra maestra el hecho de leerla en su lengua original; de ahí que sus poemas aparezcan cuajados de citas en las más variadas lenguas imaginables), culturales (nuestro poeta era un enamorado de la Italia del Renacimiento y de la historia y cultura china, pero tampoco faltan referencias a otras culturas entre ellas la española – el cantar III consiste en una especie de recreación traducción de un fragmento del Poema de Mío Cid-), biográficas (la obra de Pound y en particular sus cantares se han llegado a definir como la transcripción literaria de una culta conversación entre amigos), etc.

Para finalizar tan sólo señalar la suerte que tienen los más jóvenes de tener al alcance de la mano por fin, una edición fiable del conjunto de una obra que, a pesar de las veleidades, o algo más que veleidades, políticas de su autor, puede considerarse como una de las cimas poéticas del siglo que acaba, suerte con la que no contamos otras generaciones en su momento, pues durante muchos años Ezra Pound ha sido un escritor de difícil acceso en nuestra lengua. Realmente estamos de enhorabuena.

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