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El arte
mudéjar aragonés, y en particular el conjunto
conservado en la ciudad de Teruel, constituye sin duda uno de las
más importantes y originales manifestaciones del arte hispánico.
Baste recordar que el mudéjar turolense ha sido declarado
Patrimonio de la Humanidad.
Es
igualmente un fenómeno único en la historia del arte
español y, como bien se ha reiterado muchas veces, expresión
de una sociedad donde conviven cristianos, judíos y
musulmanes.
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De hecho, el
término "mudéjar" proviene del vocablo
"mudayyan", que quiere decir "aquel a quien
se le ha permitido quedarse".En este sentido, el de la
convivencia cultural, el legado que representa el arte mudéjar
sigue evidentemente en plena vigencia. Pero también puede
considerarse muy próximo a nosotros un sistema de trabajo
fundamentado en materiales como el ladrillo - la rejola aragonesa-
o el yeso -el aljez- autóctonos y de plena actualidad hoy
en día. |
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La decoración,
componente primordial en el mudéjar al igual que en el arte
islámico, se basa en la reiteración de elementos sin
solución de continuidad, sin límite espacial, y se
construye también a partir del ladrillo, además de
los elementos cerámicos característicos. La sensación
que producen en el espectador estos conjuntos decorativos no se
aleja en esencia de la de algunas de las fórmulas más
decorativas y abstractas del arte contemporáneo occidental,
aunque los presupuestos estéticos de partida sean tan
distintos. En definitiva, el arte mudéjar es una expresión
artística anticlásica. |
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Así
pues, el espectador actual puede abordar la comprensión del
mudéjar turolense desde ambas perspectivas, estrechamente
enlazadas entre sí: la de su contextualización y
valoración históricas, y la de su cercanía a
nuestra sensibilidad. |
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La gran
versatilidad y capacidad de asimilación formal del arte mudéjar
es otra de las notas que lo acercan a nuestra manera de entender
la expresión artística, y en concreto la
arquitectura. El mudéjar incorpora también elementos
decorativos cristianos, aunque los interpreta con un tratamiento
islámico. Asimismo, la estructura de las torres mudéjares
aragonesas -en almínar con cuerpo de campanas cristiano
superpuesto- es reflejo de esa facilidad de asimilación y
de la complejidad de la sociedad que las creó.
El arte mudéjar
aragonés surge a lo largo del siglo XIII, y pervive de
forma paralela al románico, gótico y renacimiento en
el arte cristiano, y a las etapas de taifas, almorávide,
almohade y nazarí y en el hispanomusulmán. No
obstante, huellas de su importancia se encuentran en edificios más
tardíos, sin olvidar la tendencia arquitectónica
historicista que intentó recuperarlo de alguna manera en
los comienzos del siglo XX. |
Composición
Fotográfica
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