Torre de la Catedral

Mudejar en Teruel capital.

Cronista

Torre de la Catedral

Se conoce la fecha de su construcción por la Relación de los Jueces de Teruel, inserta en el Libro Verde de la ciudad. Se levantó este impresionante monumento durante la judicatura de don Juan de Montón, esto es, entre los años 1257 y 1258, por lo que la Torre de la Catedral se considera la más antigua de todas las torres mudéjares turolenses, y es, por ello, un arquetipo de las tres restantes, que repiten su misma disposición.

La Torre de la Catedral se halla adosada a los pies de la iglesia de Santa María de Mediavilla, actual catedral de Teruel. Se trata de una construcción de planta cuadrada, geometría que imitan las demás torres, al igual que otra particularidad: presenta la parte baja abierta en un gran arco apuntado, como si fuera una torre-puerta que se abre para dejar pasar por sus bajos el trazado de la calle.

Su estructura interior iba originalmente dividida en estancias cubiertas con un techo plano de madera y comunicadas por escalas también talladas en madera. En el exterior, los muros están construidos en ladrillo, con algunos elementos de piedra sillar, y decorados profusamente con coloristas aplicaciones de cerámica, constituyendo ésta una de las características comunes de las demas torres mudéjares.

Entre los elementos constructivos de raigambre románica, cabe señalar las ventanas en arquivoltas de medio punto, así como los arcos de medio punto del cuerpo superior de campanas, que presenta dos series de vanos superpuestos. Frente a ello, otros elementos son de clara filiación islámica, como los frisos de arcos de medio punto entrecruzados, que tienen su precedente en la puerta de la mezquita del Castillo-Palacio de la Aljafería de Zaragoza; los recuadros en alfiz que enmarcan las ventanas abocinadas, así como los frisos de ladrillos puestos en esquinilla, cuyos entrantes se llenan con fustes de cerámica.

La nota más particular es la decoración de cerámica mudéjar, la más antigua de España, procedente de la de Paterna, con colores verde y morado, obtenidos con óxido de cobre y de manganeso, respectivamente. Esta cerámica vidriada presenta tres formas distintas: discos o platos, fustes y azulejos en disposición romboidal, que contribuyen con su alegre brillo a rebajar visualmente el peso material del muro.

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