díAs de la semana en las orillas del Ebro Cronista

Por esta larga calle que a la ciudad
conduce rueda el sol cabizbajo,
desciende por mi pecho y en pos se inclina
del nacimiento recóndito del río.
Muere entonces la ciudad
dentro de tus ojos, y en tus ojos el aire
se violenta. Contra tu boca el afanoso
crecimiento de los objetos se precipita
y cesa: epicentro del tiempo,
levanta, arrasa la firme corteza
de los edificios.
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