Número II MMI Mayo-Junio

Jordi José. Entrevista Sci-Fi
Murciélagos y Dragones
La leyenda de la Dona d'Aigua
Sirenas y Bardos. Poesía.

Leyendas de Bécquer. Impresiones.
Bécquer. Leyendas desde el Moncayo III.
Próximos contenidos
Recibe ELFOS en tu correo electrónico

Un viejo esqueleto
Por Flavio Gabriel Tonelli
flaviotonelli @ hotmail.com

-- Relatos anteriores --

La Piedra Secreta
Por María J. Gutiérrez
Bajo las rocas antiguas se esconden todavía los secretos de los primeros soñadores...

El Pozo de San Lázaro
Por Serenidad
Una leyenda sumergida en el fondo del río más caudaloso de España...

Aquella tarde, Darío terminó de hacer el encadenado de los cimientos de la casa en la cual trabajaba y también terminó su trabajo temporario. Cansado, como de costumbre, aunque no extenuado, regresó a su hogar. Un coche estaba estacionado frente a su puerta y un hombre se hallaba apoyado contra la tapa del baúl, mirando en dirección a Darío. El hombre interceptó a Darío antes que entrase a su casa.

-Buenas tardes- le dijo.

-Buenas tardes- respondió Darío.

-Me llamo Carlos Restelli- se presentó el hombre- acabo de abrir una empresa de enlatados y necesito gente con experiencia en maquinarias eléctricas.

-¿Me vino a contratar?.

-¿Usted es Darío?- preguntó, a su vez, Restelli.

-Sí.

-Entonces, sí, lo vengo a contratar.

-¿Cuándo empezaría?.

-Mañana mismo, a las seis de la mañana, si quiere.

-Cuente conmigo- le confirmó Darío.

Los dos hombres se dieron la mano y Restelli le dio su tarjeta.

Cuando su flamante patrón puso en marcha el auto, Darío le hizo señas para que bajara la ventanilla.

-Perdone mi curiosidad... pero, ¿quién me recomendó?.

Restelli miró el volante del auto como si allí fuese a encontrar la respuesta y suspiró.

-No me va a creer- dijo.

-Pruebe... -dijo Darío.

Restelli volvió a suspirar.

-Hace varias noches que se me aparece en sueños una vieja con pinta de pordiosera y me cuenta todo su currículum. Después se arrodilla y me pide por favor que lo contrate. Después me amenaza con las peores desgracias... - tomó aire y continuó- así toda la noche... apenas me duermo se me aparece y repite y repite su curriculum, su dirección, su nombre y me vuelve a pedir de rodillas que lo contrate y otra vez me amenaza... me despierto agitado y cuando me vuelvo a dormir, de nuevo lo mismo. Resolví averiguar si vivía un Darío donde la vieja del sueño me decía... y aquí me tiene.

-Le creo- dijo Darío.

Restelli lo miró con un gesto de resignación, puso en marcha su auto y se fue. Darío se quedó mirando cómo se alejaba con una indomable sonrisa tironeándole la cara. Al darse vuelta hacia su casa vio a la vieja sentada en la verjita del frente. No se sorprendió de no haberla visto llegar.

-Gracias- le dijo Darío.

-Gracias a vos- respondió la vieja.

-¿Cómo te llamás?.

-¿Para qué querés saberlo?

-Para ponerlo en la cruz de tu tumba- respondió Darío.

A la vieja le rodó una lágrima por la mejilla, carraspeó un poco y contestó:

-Carmen Aranda.

FIN

                            

© 2000 Flavio Gabriel Tonelli
San Pedro-Buenos Aires- Argentina

   
vuelve al principio del relato

align="center">portada

© copyright 2001 de los autores
© copyright 2001 Chema Gutiérrez Lera
Revista ELFOS