Número VI MMII Enero-Febrero

Duendes
La leyenda barda de Pwyll
La Cova da Serpe (Galicia)
Arboles y bosques mágicos

Susana García y Josep Ruiz (entrevista)
Perdonen que no me levante (relato)
¡Encuéntralo! Indice de Pergaminos

El viejo Tom Bombadil
y un servidor

por Chema G Lera

-- Más seres de leyenda--

Los Elfos

Los Elfos Oscuros

Murciélagos y dragones

Sirenas

Elfos del mar

Ninfas

Las Brujas

Capítulo II
Mi relación con los personajes

Sencillamente, el autor ha creado una naturaleza hobbitiana y una élfica, una naturaleza élfica corrompida y una naturaleza espectral, etc. Y el mérito de Tolkien está en que cada una de esas naturalezas se manifiesta individualmente a traves de la personalidad que ha dado a sus personajes: de Frodo, de Sam, de Gollum, de Sauron...

Unos adquieren mayor o menor relieve en función de sus características personales. A unos los conocemos mejor porque hemos convivido más tiempo -a lo largo de más páginas- con ellos. De otros sólo hemos oído hablar, o los hemos observado un momento, pero también han dejado una huella en el mundo del libro y en nosotros mismos.

La única postura que, como lector, cabe frente al El Señor de los Anillos -y ante cualquier obra literaria- es entrar, respirar, moverse y convivir con las personas y los entes que se hacen patentes mediante las palabras escritas. Eso, y no otra cosa, es la contemplación de una obra de arte.

No podemos tomar a Frodo como la encarnación de un significado concreto en la mente del autor ni un mensaje que quiere transmitir. Lo único que podemos hacer con Frodo es conocerlo, tratarlo, tal vez encontrar rasgos de su personalidad cercanos a la nuestra, alegrarnos por ello, tal vez imitar algunas de sus costumbres o actitudes (por ejemplo, la afición al buen yantar). En definitiva, asumir toda una vida en unas horas de lectura.

Pero, ¿qué ocurre cuando aparece de repente un personaje que nos atrae irresistiblemente por su exhuberancia de humanidad, y al mismo tiempo se nos escapa con una independencia absoluta? ¿Un personaje que se sirve de la libertad quasi total que le ha dado su creador hasta tal punto que parece desligarse de él? ¿Un personaje tan ajeno y cercano a nosotros? Este ser aparece en El Señor de los Anillos con toda su fuerza a lo largo de sólo unas docenas de páginas.

Capítulo siguiente:
Un encuentro casual en el Bosque de las Letras
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© copyright 2002 Chema Gutiérrez Lera
Revista ELFOS
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