Número XIII MMIII

Gabriel Bermúdez: Mi afición a la CiFi (ElfoSci-Fi)
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"Mi afición a la Ciencia Ficción"
Gabriel Bermúdez Castillo


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Entrevista a Jordi José

Entrevista a Eduardo J. Carletti

Quinto tema, las GUERRAS FUTURAS.

En 1905 se publica La guerra infernal, de Giffard, dibujada por Robida, un dibujante por el que siento verdadera adoración.

Otra obra que quiero citar es En la playa, traducción literal de On the beach, que aquí se proyectó con el título de La hora final, que en mi opinión no tiene nada que ver con la película. La obra defiende que la guerra atómica está muy mal, pero que las otras guerras, convencionales, pueden pasar, quizá porque como las atómicas "matan mucho y las otras matan poco..."

En 1945 Carlos Mendizábal escribe La ira del sol, en la que toda Europa queda ciega y recibe el ataque de Rusia. El último año de su vida Mendizábal escribe Electromoribundia, en la que los japoneses destruyen todo el poderío norteamericano dejándolo sin energía. Nilo María Fabra y Deas escribe en Por los espacios imaginarios con escalas en la Tierra, El desastre de Inglaterra de 1910.

Sexto tema, el FIN DEL MUNDO.

El ultimo hombre, de Mary Shelley, donde se cuenta cómo la humanidad desaparece. El eterno Adán, de Julio Verne, El gran ojo, de Erlich, El día de los trífidos, de JohnWyndham, y Bendito sea el átomo, de René Barjavel, donde una bomba atómica va a ir al sol y la humanidad va a desaparecer. Aquí, uno de los personajes hace uno de los comentarios más humanos, más interesantes, puesto que dice, "el hombre lo ha querido, vamos a terminar, tengo miedo, pero estoy orgulloso de ser hombre".

Séptimo tema, la CREACIÓN DE PENSAMIENTO ARTIFICIAL.

La primera obra conocida de la que yo tengo noticia es Palingenesien, de Jean Paul Richter publicada en 1798. Trata de un hombre, Magnus, que vive en una isla rodeado de robots, y al final se vuelve loco creyendo que él es un engranaje más. En 1893, Ambrose Bierce escribe El dueño de Moxon. Un autómata que juega al ajedrez, su dueño le hace trampa cambiándole las piezas, el autómata monta en cólera y lo mata. ¿Puede un autómata, un robot matar a un ser humano? Llegamos a Isaac Asimov y nos contesta con las tres leyes de la robótica, que salen en todas sus obras sobre robots:

Un robot no puede hacer daño a un ser humano ni permitir que por su pasividad lo sufra.

Un robot debe obedecer las órdenes de un ser humano salvo si contradicen la primera ley.

Un robot debe proteger su existencia salvo si ello está en contradicción con la primera o la segunda ley.

Parece que esto debe salvaguardar totalmente al ser humano frente a una posible revuelta de robots. Pues no. Hay una obra de Robert Silverbeg que se llama El canciller de hierro en la que una familia desea adelgazar, y pide al robot cocinero que los ponga a régimen, y éste obedece, pero lo hace tan al pie de la letra que les cierra las puertas y ventanas de la casa para que no puedan conseguir comida, y tampoco le han puesto límite al régimen de adelgazamiento ni a la pérdida de peso, con lo cual se puede suponer hasta donde llega el adelgazamiento que el robot les impone.

En España contamos con Gabriel, de Domingo Santos, que se publicó en 1962 y trata de un robot exactamente igual a un ser humano, que no está gobernado por las leyes de Asimov; escapa, huye y se considera muy superior a los seres humanos hasta que se da cuenta de que ellos tienen algo que él no tiene, los sentimientos, y reconoce humildemente que debe de aprenderlos mediante la experiencia.

Octavo tema, lo que vendrá DESPUÉS DE NUESTRA HUMANIDAD.

El Horla de Guy de Maupassant, ese ser imaginario, invisible, que acosa al protagonista; o Jonathan Swift, con Los viajes de Gulliver, ese viaje que no se publicó por no ser para niños en el que hay una raza de caballos inteligentes, y una raza de yahoos, hombres degenerados. El pueblo de los condenados, de John Wyndham. Como variantes de este tema están los mutantes, los mutantes animales como El planeta de los simios, que cuenta un viaje en el tiempo realmente, El futuro de los perros, de Clifford Simac, donde nos muestra un futuro en el que los perros han llegado a ser inteligentes y cuidan de los hombres, y también podemos incluir aquí las invasiones extraterrestres, siendo la pionera La guerra de los mundos, obra extraordinaria de Wells, que hoy tiene la misma frescura que cuando se publicó.

En España tenemos otra obra de Domingo Santos, Civilización, en la que una expedición terrestre viaja a un planeta donde encuentra a unos hombres que se dejan morir, que van desapareciendo, y tratan de incorporarlos a la civilización terrestre. La astronave en la que van se estropea, no pueden regresar. Una de las chicas de esa civilización moribunda que no quiere existir y no se defienden siquiera de las agresiones de la naturaleza les ayuda a regresar a la Tierra y les descubre que en realidad son seres humanos que han llegado a un extremo tan alto que quieren dejar la envoltura terrestre para pasar a un estadio superior. Lección que nos enseña Domingo Santos: que la civilización terrestre quizá no sea tan buena como para que tratemos de imponérsela a la fuerza a otras razas.

Noveno tema, MODIFICACIONES DEL SER HUMANO.

El hombre invisible, de Wells.

El secreto de Wilhelm Storitz, de Julio Verne.

El hombre sin sombra, en la pantalla, una versión del hombre invisible, en la que el científico que es una buena persona, adquiere maldad cuando se vuelve invisible. ¿Por qué? Porque en toda novela es necesario que haya un malo y un bueno.

El hombre que disminuyó, de Richard Matheson, en la que lo más interesante es la personalidad del protagonista y cómo se va enfrentando a su soledad.

En España, El paraíso de las mujeres, de Vicente Blasco Ibáñez.

Décimo tema, RESUCITADOS E INMORTALES, un tema que no se trata mucho.

Undécimo tema, CREACION DE OTRAS FORMAS DE VIDA.

Frankestein, de Mary Shelley.

La isla del doctor Moureau, de Wells, donde los animales son transformados en seres inteligentes.

En España, el Misterio de los hombres peces, de Antonio Ribera.

En 1939, El triángulo de cuatro lados, de William Temple. Hay dos protagonistas, Roberto y Guillermo, quien ha inventado una máquina capaz de duplicar todo. Los dos están enamorados de la misma persona, Elena, problema sin aparente solución en las obras convencionales, pero no en la Ciencia Ficción. En la máquina duplicarán a Elena, y aparece un doble llamado Dolly, exactamente igual. Roberto se casa con Elena, y Guillermo con Dolly. Y con esto ¿termina todo? No, porque la Ciencia Ficción es lógica. Dejo para el final el desenlace, para daros un poco de suspense.

En España tenemos Pigmalion y Galatea, de Carlos Mendizábal, en la que ocurre algo similar, un sabio enamorado de una mujer que no puede conseguir, crea una especie de muñeco de carne sin seso y sin alma.

Duodécimo tema, los PROBLEMAS DEL PENSAMIENTO.

El caso de Mr Waldemar, de Poe.

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