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Documentos Historia de Aragón.

Documentación La fundación de Monreal y la Milicia Cristi

Fuentes documentales para el estudio de la milicia cesaragustana.

Pascual Crespo Vicente

Catedrático del I.E.S. "Pilar Lorengar". Zaragoza.

 

Indice de documentos:

1.- Carta de Guillermo de Aux, [1122-1124] 

2.- Documento de Santa Cristina de Somport,[   -1122]

3.- Donación de Grisén (1134)

4.- Carta de Ramón Berenguer, [1137-1142]

5.- Documento de Montearagón (1136)

6.- Concordia de Girona (27 de noviembre de 1143)

7.- Bula de Eugenio III. Letrán (30 de marzo de 1150)

 

1.- [1122-1124]  Carta de Guillermo de Aux

Carta del arzobispo Guillermo de Aux por la que da cuenta de la creación de una Militia Christi, a la que el Rey Alfonso I y los obispos otorgan diversos privilegios, con objeto de vencer a los sarracenos y abrir un camino a Jerusalén, a la vez que solicita ayuda para la misma.

 

-- ACA, perg. R. Bereng. III, carp. 33, nº 12.

-- Publ.: A: ALBON, MARQUIS D', (1913): Cartulaire général de l'Ordre du Temple, Paris, Champion, núm. 6.

-- Publ.: B: LACARRA, J. M. (1946): "Documentos para la reconquista y repoblación del valle del Ebro", EEMCA, núm. 151(1), núm 153 (2).

-- Publ.: C: ESTEBAN ABAD, R.. (1959): Estudio histórico-político sobre la ciudad y Comunidad de Daroca, Instituto de Estudios Turolenses, Teruel, p. 356-357.

-- Publ.: D: LEMA, J.A. (1990): Colección diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona, San Sebastián, núm. 141.

-- Publ.: CRESPO, P. (2006): “Documentos para el estudio de las órdenes militares en España”, Xiloca 34, núm. 1.

 

-- Cit.: ZURITA, J. (1585): Anales de la Corona de Aragón compuestos  por ..... cronista de dicho reino. Edición preparada por Canellas, A. CSIC. Institución Fernando el Católico. Zaragoza (1976).  Ed. Electrónica, IFC, preparada por Javier ISO,  t. I. cap. XLV.

-- Cit.: FOREY, A. (1973): The Templars in the Corona de Aragón, Durham, p. 9.

-- Cit.: UBIETO, A. (1981): "La Formación Territorial de Aragón", Historia de Aragón, Zaragoza, p. 168.

 

 

Texto:

Letentur celi et exultet terra, jubilent montes; qui sunt justi respirent, et confidant peccatores et lapsi, ammirante opera Xpisti. Re vera, Spiritus ubi vult spirat, re vera, cor regis est in manu Dei, et quocumque voluerit, illud indulcat et convertit.

 

Ecce A(lfonsus), strenuus et gloriosus rex Aragonensis, quam plurimis strenue sue militie exerciciis ad libitum fere expletis, inspirante et cooperante Spirirus sancti gratia, consilio et auxilio vicecomitis Gastonis ceterorumque bonorum principum, duxit fore idoneum atque per omnia domino Deo placitum, quemadmodum ut Ierosolimis ordinare et constituere militiam Xpisti, per quam, rege duce, debellatis et superatis omnibus de citra mare Sarracenis, iter aperire ad transfretandum Ierosolimam, Xpisto previo, disposuit; et qe (sic), de Darocha usque ad Valenciam, erant invia et inculta et inabitalia (sic) heremi loca, edificavit civitatem, quam vocavit Montem Regalem, id es regis celestis habitationem, in qua militia Dei propriam haberet sedem, et euntes et redeuntes necesaria invenirent et securam pausationem.

 

Ad honorem autem Dei et sancte militie sustentationem, dedit rex medietatem redituum ipsius civitatis, et medietatem medietatis sue Xeborc, et de Biniol, et de Conca, et de Molina, et de Burbaca, et de portu de Caramana, de his et de omnibus infrapositis usque ad Montem Regalem; insuper, medietatem omnium quintarum de Ibero in antea per totam Ispaniam, et quintam partem omnium proprietatum et regalium reddituum; in omnibus etiam civitatibus et majoribus castris que sibi Deus donaverit, unum de melioribus alodiis, militibus Dei concessit; praeterea, uno quoque anno, in Jaca mille solidos, et totidem in Cesaraugusta, et per quinquennium, singulis annis, quingentos k(aficios) tritici et quingentos ordei.

 

Ad hoc et addidit rex, ut hec sancta militia ad (sic) omni genere servitutis, et nominatim a quinta sit libera et injenua (sic), quemadmodo militia confraternitatis Iherosolimitana, et ut omnes ad hanc confraternitatem convenientes, tam amici quam inimici, et ipsi et sua, in eundo, in morando, in redeundo, plenam habeant securitatem et securam tranquillitatem.

 

Et quia ad hoc tantum bonum omnis ordo ecclesiasticus insudare debet, complacuit episcopis quod ipsi cum omnibus clericis suis essent fratres et participes totius remunerationis, et ob hoc, semel in anno, quisque episcopus et omnes sacerdotes sui episcopatus, pro omnibus defunctis confraternitatis et omnibus benefactoribus suis, singulas missas celebrarent et Deo sacrificia offerent (sic), et in vita tam confratres quam confratrum benefactores omnium ecclesiarum suarum beneficiis essent consortes.

Sane, quicumque militum vel peditum, ad serviendum Deo, huic sancte adheserunt societati, omnibus eque victu communi comunicata et perdita restituentur et adquisitorum medietas alacriter concedetur.

Similiter, nos omnes episcopi regni domini nostri gloriosi regis Adefonsus (sic), una cum abbatibus et clero sive omni populo, pro divino opere et gratissima (sic) exortatione gracias refferimus Deo altissimo, atque ipsum suosque quicumque sunt fideles Xpisti adjuvantes, relictis peccatis et accepta penitencia, dompni pape, predecessorum quoque suorum, insuper beatorum apostolorum Petri et Pauli auctoritate, quemadmodum Iherosolimitanos, ab omnibus absolvimus peccatis.

 

Addimus etiam hoc quod nos omnes episcopi precipiemus, in consiliis seu festivitatibus, clericis nostris, ut omnes pariter memoriam faciant regis et principum suorum, maxime pro illis qui hac sunt sancta confraternitate, et hoc bis in anno, singulas missas celebrando.

Ego, Guillelmus, Auxiensis archiepiscopus, facio me confratrem ipsius confraternitatis, et absolutionem seu remisionem superius factam laudo et confirmo, et insuper absolvimus eos de sua penitencia, ita tamen ut quicumque per mensem unum denarium dederit, habeant absolutos XL dies de sua penitentia. Mittimus vobis hunc nuntium, nomine Sancio Garcez, ad helemosinam recipere, et donate ad illum, sive ad suos homines, quod Deus vobis miserit in corde.

 

 

Traducción:

Alégrense los cielos, y salte de gozo la tierra, festejen los montes; quienes son justos respiren y confíen los pecadores y relajados al admirar la obra de Cristo. En verdad, el Espíritu Santo cuando quiere inspira; en verdad, el corazón del rey está en poder de Dios, y a quien quiere lo inspira y convierte.

He aquí que Alfonso, valeroso y glorioso rey Aragonés, terminadas victoriosamente la mayor parte de las campañas de su valerosa milicia, por la gracia del Espíritu Santo, con su inspiración y ayuda, con el consejo y apoyo del Vizconde Gastón y de los demás buenos príncipes, considerando que sería bueno y agradable a Dios por todos los tiempos, dispuso organizar y constituir una Milicia Christi, por medio de la cual pudiese, bajo su dirección, abatidos y vencidos todos los sarracenos de este lado del mar, abrir un camino para viajar a Jerusalén, con la voluntad de Cristo. Y puesto que desde Daroca hasta Valencia se extendían grandes desiertos, sin caminos, y lugares yermos e inhabitables, edificó una ciudad, que llamó Monreal, esto es, mansión del Rey Celestial, en la que la Milicia Dei tuviera su propia sede, para que tanto los que van como los que vienen hallasen descanso segur.

Dio el Rey, en honor de Dios y para sustento de la santa milicia, la mitad de la renta de esta ciudad, y la mitad de su mitad de Segorbe, y de Buñol, y de Cuenca, y de Molina, y de Burbáguena, y del Puerto de Cariñena, desde estas y de todas las infra escritas hasta Monreal; además, [dio] la mitad de todas las quintas del Ebro por toda España hacia delante, y la quinta parte de todas las propiedades y rentas reales; concedió a los caballeros de Dios, en todas las ciudades y castros mayores que Dios le diese, uno de las mejores propiedades; además, [concedió] cada año mil sueldos en [ las rentas de] Jaca y otro tanto en Zaragoza; y cada año, durante un quinquenio, quinientos cahíces de trigo y quinientos de cebada.

A todo esto añadió el rey que esta santa milicia fuera libre e ingenua de toda clase de servicio y particularmente de la quinta, como la milicia de la hermandad Jherosolimitana, y que todos los que vengan a esta cofradía, tanto amigos como enemigos, que ellos y sus pertenencias, tanto al ir, como al volver, o mientras permanecieran, que tengan plena y segura tranquilidad.

Y porque el Orden eclesiástico debe contribuir a un bien tan grande, agradó a los obispos que ellos mismos con todos sus clérigos fuesen hermanos y partícipes de todo beneficio, y por esto, una vez al año, cada obispo y todos los sacerdotes de su episcopado, celebrasen sendas misas y ofreciesen sacrificios a Dios, en favor de todos los difuntos de la cofradía y de todos sus benefactores, y que en la vida terrena, tanto los cofrades como sus benefactores de todas sus iglesias fuesen copartícipes de los beneficios.

Igualmente, a cualquier caballero o soldado que se ha inscrito en esta santa milicia para servir a Dios, que a todos les sean restituidas, la montura, la comida o cosas entregadas y perdidas, además, se le concederá con gozo la mitad de los bienes adquiridos.

Igualmente, nosotros, todos los obispos del reino de nuestro señor Rey Alfonso, juntamente con los abades y el clero y con todo el pueblo, por la divina obra y la gratísima exhortación, damos gracias al altísimo Dios y, por la autoridad de nuestro señor el Papa, y también de sus predecesores, y especialmente de los santos apóstoles Pedro y Pablo, de la misma manera que a los Jherosolimitanos, a aquel [cofrade] y a aquellos benefactores cualesquiera que sean fieles de Cristo, confesados sus pecados y aceptada la penitencia, los absolvemos de todos sus pecados.

Añadimos incluso esto que nosotros, todos los obispos, ordenamos a nuestros clérigos que, en reuniones y festividades, todos hagan memoria por igual al rey y a sus príncipes, especialmente por aquellos que están en esta santa cofradía, y esto, dos veces al año, celebrando sendas misas.

Yo, Guillermo, arzobispo de Aux, me hago cofrade de esta hermandad y concedo y otorgo la absolución y remisión escrita más arriba, y de nuevo, absolvemos a aquellos de su penitencia, de manera que, cada uno que entregue un denario por mes, tenga absueltos cuarenta días de penitencia. Os enviamos este mensajero, de nombre Sancho Garcés, para recibir la limosna. Entregadle a él, o a sus hombres, lo que Dios ponga en vuestro corazón.

 

  

 

 

2.- [      -1122] Documento de Santa Cristina de Somport

 

Pleito de Toda mujer de Restol de Canfranc, por la propiedad de un molino que Alfonso I ha donado al hospital de Sta. Cristina de Somport, celebrado en presencia de Guillermo de Aux y Gillermo de Pamplona, antes de 6 de febrero de 1122.

 

-- AHN Códices, Cartulario de Santa Cristina de Somport, 1296 B, folio 44 v, copia del siglo XII-XIII.

-- Publ.: LEMA, J.A. (1990): Colección diplomática de Alfonso I de Aragón y Pamplona, San Sebastián, núm. 106, p. 161.

-- Cit. DURAN GUDIOL, A: El hospital de Somport, p. 20 y 25 a 26.

 

 

Texto:

In Dei nomine. Hec est carta de illo molendino de Campofranco quem dedit rex Aldefonsus ad Sanctam Christinam, et postquam fecit rex illum donatiuum ad Sanctam Christinam de illo molendino, miserunt in rancura Tota, qui fuit uxor de ResTol de Campofranco, et Gasenda, sua filia de Restol. Et fecerunt clamorem ad regem et per illam clamorem quam faciebant de illo molino, fecerunt pleito illo seniores de Sancta Christina et illos confratres de Jacha cum illos clamantes suprascriptos. Et dederunt illis XXX. solidos iaccensis monete quia magis iam no se racurent, et dederunt illos clamantes fidanzas ad illos seniores de Sancta Christina Garcia Ricolf de Iacha et Sancio Apons, suo frater, quia iam magis illo molino non demandent neque rancura non mittant, et si iam magis clamorem faciebant aut in rancura mittebant illo molino, C. solidos dedissent ad illos seniores de Sancta Christina et in antea tenuissent conuenientia suprascripta.

De isto pleito fuerunt factores et auditores episcopo Vilelmus de Pampilona, magister Poncius, Martinus, Petrus Limodgensis, Exemeno, abbate de Atares, Vilem de Ax, Vilem Iohan.

 

Traducción:

En el nombre de Dios. Esta es la carta del molino de Canfranc que el rey alfonso dio a Santa Cristina, y despues de que hizo aquel donativo de aquel molino a Santa Cristina pusieron queja Toda, mujer de Restol de Canfranc, y Gasenda, su hija de Restol. Y elevaron demanda al rey, y por aquella demanda que hacían del molino pusieron pleito los señores de Santa Cristina y los cofrades de Jaca con los demandantes suprascritos. Y entregaron a ellos treinta sueldos de moneda jaquesa para que no se querellen más en adelante. Y los demandantes entregaron fianzas a los señores de Santa Cristina, Garcia Ricolf de Jaca y Sancho Apons, su hermano, [como garantía] de que ya no interprondrían más demandas sobre el molino. Y que si interpusieran alguna demanda sobre el molino pagarían cien sueldos y que en adelante rspetarían el acuerdo suprascrito.

Fueron actores y auditores de este pleito el obispo Guillermo de Pamplona, el maestro Poncio, Martín, Pedro de Limoges, Jimeno, abad de Atarés, Guillermo de Aux y Guillermo Juan.