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Página personal del poeta |
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Hay una presencia indefinible a mi alrededor. En medio del nebuloso duermevela, creo percibir, en la penumbra del rincón, la inconfundible y añorada imagen de una silueta femenina. Presiento que es Ella, que aprovechando un descuido de sus propios guardianes, ha escapado a su realidad y ha venido a visitarme. Inmóvil, parece contemplarme a través de las brumas de la noche y del sueño. Pero yo no estoy preparado para la ocasión: Llevo barba de tres días y voy en pijama y soy un preso; así que finjo dormir, tratando, por medio de ese subterfugio, de negar la escena, evitando así que pueda verme en este lamentable estado. Sin embargo, no se va. Puedo sentir, aun con los párpados cerrados, su amada figura, que permanece quieta y silenciosa en el rincón. |
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