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Página personal del poeta |
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MIGUEL LABORDETA Hermano hombre ¡Arriba sobre tus sueños de alegría despedazada! Como un rayo asesinas las nadas circundantes y en un poco de sangre ilusionas tus dones fracasados. Todo es cielo en silencio. Tú sólo ruges. Tú sólo ríes. Tú sólo lloras sobre el mar. Nace la primavera otra vez para ti. Y para que tú los venzas se han hecho los abismos que en cada vida se crean y las noches terribles en que una vez desolada nos advierte para siempre que nada importa ya. ¡Arriba esa mirada eterna que desafía océanos impávidos de estrellas y es capaz de enfrentarse cara a cara con la sorpresa de existir en el inocente vértigo del tiempo! ¡Todo es quimera en torno! ¡Todo es un tigre merendando entre tumbas y olvido y viento y nubes! Pero tu relámpago abrasa las colinas y es tu testuz altiva como mundos de asombro la exacta demostración dolorosa de que el infierno se ha hecho para ti y para que tú la violes sagradamente he ahí a la Vida esperando tus puños y tus besos y estelares nacientes prometidas surcando tu viejo corazón de niño navegante entre horas sin cerco y horas derruidas y amarguras proféticas moldeando en sollozos la aurora de dioses. Triste es el fondo de tus ruinas. Pero un buzo celeste tú: hombre hermano maldito minero de ternura luchador sanguinario sin una meta fija en las noches ardientes marcha busca acaricia mata ávido de esplendores dice la palabra y la tierra sabe de un sentido como espada y ya no es tan ciego el girar de los soles. |
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