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Caminos de Santiago por Aragón. Aragón.



Para Aragón, su situación geográfica, como cruce de caminos y lugar de paso le han hecho gozar de la categoría de lugar de encuentro de gentes y por tanto de lenguas, culturas y tradiciones.
Varios son los caminos que desde la antiguedad mas remota han conducido a los peregrino hacia Santiago.
El camino tradicional, que cruza los Pirineos, es el más conocido y mejor conservado.
El camino Catalán, recorre Aragón de este a oeste.
El camino Jacobeo del Ebro.
El camino Valenciano, asciende por las serranías turolenses hasta el valle.

El camino Frances o de los Pirineos.


Es el más antiguo. Existe una ruta principal con múltiples ramales. Su desarrollo condicionó el crecimiento de Aragón, y se halla jalonado por bellos parajes y hermosos y antiguos monumentos de la Edad Media.


La más antigua entrada a Aragón por los Pirineos era la calzada romana que cruzaba el puerto de El Palo y descendía por la Val d'Echo, donde se alzó el monasterio carolingio de San Pedro de Siresa, del que se conserva su imponente iglesia románica y que fue el centro espiritual del primitivo reino. Tanto este ramal como el paralelo del valle de Ansó atraviesan hermosos parajes como Zuriza o la Selva de Oza y pintorescos pueblos como Ansó y Echo.
Cuando el dominio musulmán lo permitió, se potenció la ruta actualmente considerada como tradicional por ser la más usada, la mejor conservada y la más conocida, que desde el más accesible puerto de Somport desciende por el valle del Aragón, repoblado hacia 1075 creándose Canfranc, Villanúa, Castiello y Jaca, y continúa luego hacia el oeste siguiendo el curso del río.
En Somport aún pueden rastrearse las ruinas del muy importante en su tiempo Hospital de Peregrinos de Santa Cristina, y del castillo de Candanchú, junto a la moderna estación de esquí del mismo nombre.
La estación de ferrocarril de Canfranc es modernista y de singular belleza. En el pueblo de Canfranc hallamos el primero de los puentes románicos de la ruta que se mantienen en pie. La estructura lineal de sus calles revela su origen relacionado con el camino jacobeo.
Villanúa, al pie del pico Collarada, conserva un singular conjunto turístico de monumentos megaliticos de la Edad de Bronce (dólmenes de Las Guixas y de Letranz) y unas interesantes y visibles cuevas (de Las Tres Peñas).


Desde Jaca se articuló la construcción del reino de Aragón. La primitiva capital conserva el esplendor de su pasado medieval: la catedral, primera gran obra peninsular románica (1076) y que marcó un estilo propio, difundido después por el Camino de Santiago, con un interesante museo de arte medieval; la torre del Reloj, resto del alcázar real; el monasterio de Benedictinas, que conserva el sarcófago de Dª Sancha; el puente de San Miguel, a las afueras; y además, la Ciudadela, renacentistas como el Ayuntamiento; su casco antiguo, lleno de tiendas, bares típicos y pastelerias; y todos los servicios propios de una pujante y moderna ciudad turística.


Muy próximas se alzan unas bellas ermitas románicas que son el único vestigio de los monasterios de San Adrián de Sásabe, en Borau, y Nuestra Señors de Iguacel, en el valle de La Garcipollera.
Cerca también se halla, bajo una roca, el monasterio románico de San Juan de la Peña, de origen mozárabe y relacionado legendariamente con el Santo Grial y con la fundación del reino de Aragón. Su visita es imprescindible. Destacan sus dos iglesias, el panteón real y el originalisimo claustro cubierto por la roca y con bellos capiteles. Junto a él, se puede visitar la estilizada iglesia de Santa María, en Santa Cruz de La Serós, así como la iglesia lombarda de San Caprasio.


Despues de Santa Cilia de Jaca y el cruce de caminos de Puente la Reina de Jaca, el camino tradicional se divide en dos variantes, una a cada orilla del río, atravesando ambas pueblos pintorescos: Berdún, interesante conjunto histórico en lo alto de un cerro; Ruesta, con un altivo castillo; y Tiermas, de origen romano y con restos de su muralla; así como Martes, Mianos, Artiedas, Sigüés, Escó o Undués de Lerda, todos con bellas y curiosas muestras de la arquitectura popular pirenaica, y junto al pantano de Yesa, que permite la práctica de deportes acuáticos.


Desde aquí, el Camino entra en Navarra, por Yesa una variante y por Sangüesa la otra, hasta enlazar con la ruta que desciende desde Roncesvalles en la localidad navarra de Puente la Reina.


También desde Puente la Reina de Jaca puede optarse por llegar hasta Huesca cruzando junto al pantano de La Peña, al pie de los majestuosos "Mallos" de Riglos o de Agüero y a través de Ayerbe, con torres medievales, junto al magnífico castillo románico de Loarre, el mejor conservado de España de entre los de su época; o bien descender hasta el valle del Ebro cruzando las Cinco Villas y visitando curiosos pueblos con iglesias románicas y algunos castillos, como Biel, Luesia, Sos del Rey Católico, Uncastillo o Ejea de los Caballeros.


Una vez establecido este camino principal, cobraron mayor desarrollo los que cruzaban el Pirineo y llegaban a Huesca. El que entra por el Portalet desciende por el delicioso valle de Tena hasta Sabiñanigo, junto a las iglesias románico-mozarabes de Gavín, Susín, Busa y Lárrede, desde donde se enlaza con Jaca o se desciende hasta Huesca.


El túnel de Bielsa da acceso a los paisajes pirenaicos mejor conservados, representados por el Parque Nacional de Ordesa y Monte Perdido, accesible desde L´Aínsa, ciudad que conserva su casco medieval con castillo, calles, plazas y una iglesia románica de sólida torre.


Desde aquí se puede optar por acercarse por Naval y El Grado al Santuario mariano de Torreciudad y a Barbastro o seguir la sorprendente ruta que cruza el Parque Natural de la Sierra y los Cañones de Guara, de rara belleza, pasando por Alquézar, con sus pintorescas calles que ascienden hasta la colegiata románica rodeada de murallas islámicas.


Una última vía de entrada desde Francia es el túnel de Viella, en Lérida, y desde aquí por el escondido valle de la singular villa de Benasque, rodeado de los más altos picos de España (Aneto, Posets, Maladeta) y valles paradisiacos, y que desciende hasta Graus, muy cerca de Torreciudad; o bien por el valle del Ésera y pasando por dos monumentos románico-lombardos, el monasterio de Obarra y la Colegiata de Roda de Isábena, interesantísimo pueblo medieval.
Junto a Graus, el pantano de Barasona ofrece múltiples posibilidades turísticas. En Barbastro destaca su formidable catedral renacentista, su museo y sus numerosos edificios de la misma época, que aconsejan un paseo por la ciudad. Toda la comarca es famosa por sus vinos con denominación del Somontano.

El camino catalán


El camino catalán, una vez agrupado en Lérida, cruza Aragón de este a oeste buscando ya Zaragoza para remontar el curso del Ebro, ya Huesca para enlazar con el camino tradicional en dirección a Santiago de Compostela.


Un primer ramal llega a Barbastro y luego a Huesca, buscando la ruta de Puente La Reina, tras cruzar la comarca de La Litera y pasar bajo el elevado castillo de Monzón.
Huesca, ciudad árabe, y antes romana, de gran importancia estratégica, conserva sus murallas junto a formidables ejemplos románicos, como San Pedro el Viejo, o góticos, como la Catedral. Además, su casco viejo invita a pasear por calles llenas de historia.


Otro entra en Aragón por Fraga, que conserva los restos de una villa romana, Villa Fortunatus, y varios edificios renacentistas. Desde aquí se puede llegar a Huesca pasando por el monasterio románico de Santaaría de Sijena, con una espectacular portada de 14 arquivoltas, y por Sariñena y su laguna, de gran riqueza ornitológica, optando luego por seguir hasta Huesca o bien volver el valle en dirección a Zaragoza atravesando la sierra de Alcubierre, poblada por bosques de pino y sabina.
La otra opción coincide con la carretera nacional N-II a través de la estepa de Los Monegros, paisaje de agreste belleza y de importancia biológica por su insólita singularidad. Una vez en Zaragoza, el camino remonta el curso del río por la fértil ribera del Ebro hasta Tudela. Zaragoza ofrece al peregrino todos los servicios de una gran ciudad junto a un patrimonio cultural de 2.000 años: romano, en sus murallas; islámico, en la Aljaferia; medieval, en La Seo; mudéjar, en San Pablo, San Miguel y la Magdalena; renacentista, en la Lonja, en Santa Engracia y en sus muchos palacios; barroco y mariano, en el Pilar; neoclásico; modernista; contemporaneo ... todo lo uno junto a lo otro sin posibilidades para el hastio.

El camino Jacobeo del Ebro.


El camino Jacobeo del Ebro recogía en los puertos de Tortosa a los peregrinos que, procedentes de los paises ribereños del Mediterráneo, se dirigían a Santiago de Compostela, para llevarlos a través de la propia Tortosa, Gandesa, Caspe, Zaragoza, Tudela y Calahorra a Logroño, donde enlazaban con el Camino Francés.


Dejado de transitar hace ya muchos años, hoy vuelve a ser, gracias al esfuerzo de los Ayuntamientos y Asociaciones jacobeas de los municipios en él radicados, una gozosa realidad.


En el Bajo-Aragón el Camino Jacobeo del Ebro sigue el viejo Camino Real que desde Gandesa y por Batea y Fabara llevaba a Caspe y continúa por Chiprana, Escatrón, Monasterio de Rueda, Alborge, Alforque, Cinco Olivas, Velilla y Gelsa.


La tradición jacobea de Caspe, a pesar de haberse perdido alguna de sus manifestaciones, sigue siendo muy fuerte y se halla vinculada sobre todo a la figura de San Indalecio, que la tradición lo hace hijo de Caspe y afirma que después de recibir, en Zaragoza, en compañia de Santiago el Pilar de manos de la Virgen, acompañó al Apóstol a su regreso a Palestina y, al pasar por Caspe, fundó la segunda iglesia de la Cristiandad dedicada a María.


En la Colegiata de Santa María la Mayor del Pilar, de Caspe, había una capilla dedicada a Santiago y también lo estaba el oratorio del hermoso complejo sanjuanista de sus inmediaciones en el que se celebró el conocido compromiso.

El camino valenciano


Esta ruta cruza unas sierras de salvaje belleza natural e histórica, tanto mejor conservada cuanto mayor es su desploblación, pero que encierra tesoros de deleitoso disfrute, y asciende después hacia el norte hasta el valle del Ebro.


Un primer ramal procede de Castellón, y se introduce en el Maestrazgo, intricada serranía de altos paisajes y bellos pueblos preñados de historia: Mosqueruela, La Iglesuela del Cid, Cantavieja o Mirambel. Ya en Alcañiz, coronado por su castillo calatravo y presidido por el ayuntamiento renacentista y la Lonja gótica, se dirige a Zaragoza pasando por el poblado ibero de Azaila y remontando el Ebro, o bien rodea por el camino de los Monegros tras visitar Caspe, junto al enorme pantano de Mequinenza, paraiso de la pesca, y a los pies de un castillo. A Caspe llega también una ruta procedente del Delta del Ebro a través de Calaceite y Alcañiz y que busca aquí de nuevo el río por el monasterio cisterciense de Rueda.


Desde Sagunto y Valencia, el camino remonta el curso del Turía hasta Teruel, ciudad declarada Patrimonio de la Humanidad y máximo exponente del mudéjar, destacando la catedral, con su cimborrio y la techumbre artesonada, y las torres bellas y esbeltas de San Pedro, San Martín y de El Salvador.


Una variante de la ruta se desvía hacia Castilla a través de las boscosas sierra de Albarracín y pasando bajo las murallas islámicas de este pintoresco pueblo, de recomendable visita. El camino que sigue hasta Zaragoza remonta la calzada rommana que corre paralela al Jiloca, pasando por los puentes romanos de Calamocha y Luco de Jiloca. Es esta una ocasión propicia para probar el jamón de Teruel con denominación de origen. En Daroca, impresionante ciudad mudéjar de interminable muralla, un camino conduce a Zaragoza a través del campo de Cariñena, donde se produce un excelente vino con denominación de origen, y otro lleva a Calatayud -la romana Bilbilis-, con nombre árabe y plagada de monumentos mudéjares, desde cuya comarca, productora de vinos con denominación de origen, se accede a Castilla por Soria o a Zaragoza por una excelente autovia.


En definitiva, el Camino de Santiago en Aragón comprende tres rutas principales de distinta procedencia en las que abundan las referencias al camino jacobeo, con numerosos desvíos que descubren al peregrino el variadisimo paisaje y el milenario patrimonio cultural de Aragón.

Tal día como hoy

Marzo trae hojas y noviembre las despoja.
Hasta el día de Navidad no es invierno de verdad.
De San Martín en adelante, no hay diablo que aguante.
El pudor de las mujeres es la más rica de sus dotes. Plauto

Conceptos en orden alfabético sobre Aragón

El Monasterio de Rueda ha restaurado su explendor te mostrarán un Aragón antiguo, base y cimiento de la realidad actual.

Y para los entendidos los hongos y las setas que crecen en bosques de hayas.

Mira los dibujos a pluma de Miguel Brunet.

La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias: Zaragoza, Teruel y Huesca y sus variadas Comarcas, con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como el valle pirenaico de Ordesa o el Moncayo o por oposición en el valle el Ebro.

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