Zaragoza ciudad: El Modernismo Zaragoza. Aragón. España.
El Modernismo en Zaragoza
Zaragoza a principios del siglo XX sufre una importante transformación urbana y económica.
Con la urbanización de la huerta de Santa Engracia, que se convierte en zona residencial,
el paseo de Sagasta, que nace imitando a los bulevares franceses de la época, el paseo de
Pamplona y la remodelación de la plaza de Lanuza con la construcción del Mercado Central,
la expansión urbanística de la ciudad es una realidad.
Por su parte la burguesia industrial y la banca jugarán un importante papel en la proyección
de la economía local y comarcal, aunque en el caso aragonés este apogeo económico se dejara
sentir de manera diferente que en Cataluña.
El Modernismo o "Art Nouveau" adquiere su máxima expresión en los países europeos entre 1890
y 1915 y afecta principalmente a la arquitectura, disciplina que integra a la mayor parte de las
artes. Su intención es la de ser naturalista con un claro predominio de las formas y líneas
curvas.
Aunque la irrupción del estilo Modernista en Zaragoza fue muy tardío y se encontró
especialmente vinculado a la difusión del Modernismo catalán del prestigioso arquitecto
Lluís Doménech y Montaner, la ciudad cuenta con hermosos y bellos ejemplos de la arquitectura
que se ha denominado de "estilo floral".
Esta arquitectura se desarrolla en Aragón de manera especial en la década de los años
1905-1915, coincidiendo con el gran momento del auge de la economía burguesa. Este peculiar
estilo arquitectónico, de carácter especialmente urbano, se centra casi de manera exclusiva
en Zaragoza con muy pocos ejemplos en el área aragonesa.
Sus arquitectos, Ricardo Magdalena, Félix Navarro,
Manuel Martínez de Ubargo, Francisco Albiñana, Luis de la Figuera y otros, incorporan a
la arquitectura modernista de la ciudad bellas estructuras metálicas como el conjunto del
Mercado Central y el denominado "Quiosco de la Música",
además de desarrollar y promocionar los trabajos artesanales de la forja y cerrajeria artística,
carpinteria decorativa, cristaleria y una larga serie de oficios que colmarían de belleza las
construcciones de esta época.
Los edificios se encuentran invadidos por una ornamentación vegetal muy carnosa, con ritmos
movidos y un claro predominio del tema floral. Esta decoración se desarrolla en las jambas,
dinteles, columnas, etc. Las fachadas de los edificios se completan con la utilización de
hierro forjado en balcones, verjas y miradores, utilizando en estos últimos el cristal para
completar la decoración. En algunas casas se utiliza el ladrillo a cara vista y la piedra
sillar, siguiendo las antiguas tradiciones renacentistas y mudéjares. Un nuevo material,
el cemento, será utilizado frecuentemente.
Itinerario Modernista en Zaragoza
Es recomendable empezar el recorrido en el Nuevo Mercado
de Zaragoza o Mercado Central, edificio que se inscribe entre los que corresponden a
una fase premodernista en la que todavía se acusan huellas de estilos artísticos históricos.
Su arquitecto, Félix Navarro, lo diseño en 1895 y fue inaugurado en 1903. En su construcción
se utilizó la misma técnica del armado metálico que en la torre Eiffel. El edificio tiene dos
plantas (sótano y planta del mercado), la superior es de estructura basilical de tres naves,
separadas por columnas metálicas que tienen el fuste anillado y capitel cúbico de tradicción
granadina. Se alza sobre una plataforma con escalinatas en los testeros y en el centro de las
líneas laterales. Su elemento estructural básico, el hierro, fue fundido en los talleres
zaragozanos Pellicer y Juan. La urbanización de la plaza de Lanuza con sus bellos soportales
sobre columnas metálicas es diseño del arquitecto municipal Ricardo Magdalena.
Muy cerca en la calle Manifestación, nº 16, se encuentra una casa de Ricardo Magdalena
y en la calle Prudencio, nº 25, un edificio con la fachada de ladrillo a cara vista,
pero con una bella decoración floral en el arco de ingreso y una admirable forja en sus miradores.
El edificio de la calle Espoz y Mina, nº 31, es una construcción de Ricardo Magdalena
en la calle Jaime I, nº 35, está la Casa Marín Corralé, de Francisco de Albiñana (1917),
y en San Jorge, nº 3, la de Juan Fabiani, diseñada por Ricardo Magdalena.
En dirección a la plaza de España y en el Coso, nº 29 se situa la conocida fachada del
Centro Mercantil, Industrial y Agrícola, obra de Francisco de Albiñana (1914).
La ornamentación se presenta muy barroca y abigarrada de manera especial se sitúa bajo el
voladizo de los balcones y miradores. La fachada consta de planta baja y tres pisos.
Las columnas están decoradas con un bello capitel de corona floral.
Mas arriba, en la calle Alfonso I, nº 2, y haciendo esquina con el Coso está la Casa Molins
con un bello patio inundado por la decoración floral y una decidida fachada modernista según
diseño de Ricardo Magdalena.
Antes de llegar al paseo de Sagasta es obligada la visita a la casa de la calle
Cadiz nº12 y a la casa nº 2 de la calle Capitán Portolés, ambas con la
fachada de ladrillo a cara vista.
En la plaza de los Sitios se eleva el Monumento a los Sitios de Zaragoza.
Realizado por Agustín Querol en 1908 narra las hazañas del Pueblo de Zaragoza en la guerra de
la Independencia. Se integra en un basamento alzado sobre un airoso pedestal. Los personajes
surgen entre brumas y telones y el monumento se corona por una figura femenina en bronce que
representa una visión abstracta de Zaragoza que marcha azotada por el viento. Este recuerdo
histórico formó parte de la Exposición Hispano-Francesa que se celebró en ese año. La exposición
fue en sus monumentos arquitéctonicos toda una muestra del modernismo renaciente.
En la misma plaza de los Sitios todavía permanecen en pie dos de los edificios empleado
en esta exposición: El Museo Provincial y la Escuela de Artes.
Un pabellón de los que se utilizarón ha llegado hasta nosotros y en la actualidad
se encuentra instalado en el parque Primo de Rivera. El denominado "Quiosco para Música",
construido según diseño de Manuel Martínez de Ubargo, está montado sobre una plataforma
octogonal en piedra y tiene una estructura en forma de baldaquino. Unas finas columnitas de
fundición soportan una cubierta alabeada con un cupulín elíptico, rematado en cerámica que
presenta un vivo colorido. El hierro forjado manifiesta unos ritmos lineales, curvos y elásticos
que con las estilizaciones vegetales de la barandilla crean en el conjunto un aire
definitivamente modernista.
En la calle Lagasca se pueden visitar los edificios números 4 y 6, y muy
próximo, el de la calle Cervantes, nº 5. Presentan fachadas de tipo historicista que
presenta un gusto de la época en la decoración y forja de balcones y ventanas.
El Paseo Sagasta
Muy cercano a estos edificios se encuentra el Paseo Sagasta, una visita por el mismo
nos permite contemplar los más bellos y ricos edificios de la época . Todavía conserva, hasta
cierto punto, el aire de los típicos bulevares franceses con su magnifica arboleda en el centro.
En nº 11 está Casa Juncosa, proyecto de Ricardo Magdalena (1906) y donde se acusa un
estilo modernista muy puro que prescinde de elementos historicista, es decir, no se utiliza el
ladrillo a cara vista ni el alero de madera. El edificio tiene cinco plantas y la fachada se
encuentra dividida en tres franjas verticales. La decoración vegetal y floral se ejecutó en la
piedra labrada, en los capiteles de las columnas adosadas y en la forja de balcones y ventanas.
Es también destacable la decoración floral del techo del patio y los huecos lobulados de la caja
de escaleras cerradas con vidrieras, donde destacaremos las manchas amarillas y violetas y una
expléndida flora acuática. La casa Juncosa es, sin duda, la obra más significativa de la época
y fue a su vez la más costosa del momento, y por ello difícilmente repetible por la burguesia
zaragozana.
A continuación, en el nº 13, Casa Retuerta, construida por R. Magdalena y coetánea de
la anterior. La ornamentación se localiza casi exclusivamente en la cresteria que remata la
fachada y su efecto compositivo se logra mediante la utilización de la línea. El mirador del
chaflán adquiere a una importancia extraordinaria.
La casa nº 19 es diseño de Ricardo Magdalena, y la nº 40, con la fachada de
ladrillo a cara vista, de Luis de la Figuera.
La Casa Carlos Palao, en el nº 76, fue construida por R. Magdalena. Sólo el piso
inferior se encuentra decorado con columnas de capitel floral, para el resto de los pisos la
ornamentación se ha conseguido mediante la combinación de líneas curvas y onduladas.
En el nº 37 del paseo de Ruiseñores, la Casa Emilio Ostalé, con una preciosa verja
de acceso en hierro forjado y un relieve escultórico de Dionisio Lasuén. En el nº 39, la
Casa Costa, con miradores que tienen arcos de triple vano y la utilización de cerámica
y vidrieras.
En Maestro Extremiana, nº 1, se sitúa otra casa construida por Luis de la Figuera.
Presenta columnas de capitel floral que flanquean los accesos al jardín. La puerta y el
vestibulo tienen una bella decoración con motivos vegetales y florales de tipo marino.
El Puente de América, sobre el Canal Imperial de Aragón, construido en hierro y que
se encuentra al final del paseo de Cuellar, es también de corte modernista.
La información no estará completa sin un paseo por sus tres provincias: Zaragoza, Teruel y Huesca y sus variadas Comarcas, con parada en alguno de sus espectaculares paisajes como Ordesa o el Moncayo o por oposición a las alturas el Ebro.